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Totonicapán

   

Rodeado de un verde resplandeciente y con un friíto delicioso se llega a Totonicapán, famoso por sus Riscos de Momostenango, pero con una gran variedad de atractivos poco conocidos, como las termas, la cueva de Chumundo-Cárcel, las Nueve Sillas y Los Chozabales, entre otros. Totonicapán fue uno de los sitios más importantes del reino Maya K'iche' antes de la llegada de los españoles. Por ello aún persisten tradiciones y costumbres mayas. En esta área también se pueden encontrar ruinas y sitios arqueológicos, así como vistosos templos religiosos de la época colonial.

Dentro de las actividades que realizan sus pobladores destaca la producción de artesanías. Totonicapán es uno de los centros artesanales más importantes del país, desde época de la colonia. Allí se produce la cerámica y en los últimos años ha crecido su comercialización en el extranjero. Además, en Momostenango se fabrican los famosos “ponchos de Momostenango”. En suma, Totonicapán es un paraíso entre las montañas.


Convite en Santa María
Chiquimula, Totonicapán.

   
Datos generales
Nombre del departamento:   Totonicapán.
Cabecera departamental:   Totonicapán.
Población:   314,831 habitantes aproximadamente.
Municipios:   Totonicapán, San Cristóbal Totonicapán, San Francisco El Alto, San Andrés Xecul, Momostenango, Santa María Chiquimula, Santa Lucía La Reforma y San Bartolo.
Clima:   Frío.
Idioma:   K'iche' y español.
Altitud:   2,495 metros sobre el nivel del mar.
Límites territoriales:   Al norte con el departamentos de Huehuetenango; al sur con Sololá; al este con Quiché y al oeste con Quetzaltenango.
Extensión territorial:   1,061 kilómetros cuadrados.
Fiesta titular:   29 de septiembre, San Miguel Arcángel.
Fundación:   1825.
Temperatura:   Máxima 18 grados centígrados.
Mínima 5 grados centígrados.

 


Muchacha en el mercado de animales,
en San Cristóbal.

Historia, población y cultura de Totonicapán

Por: Enrique Virgilio Reyes

Desde el punto de vista político administrativo, está conformado por ocho municipios los cuales son: Totonicapán (cabecera departamental), Momostenango, San Andrés Xecul, San Bartolo Aguas Calientes, San Cristóbal Totonicapán, San Francisco El Alto, Santa Lucía la Reforma y Santa María Chiquimula.

 

Parte de la historia de Totonicapán, nos dice que éste era uno de los sitios más importantes del Reino Quiché antes de la invasión y colonización española. Algunos datos de los historiadores señalan que los k'iche'es tenían por diversas razones, una movilidad frecuente en cuanto a sus asentamientos humanos. De hecho, uno de los más antiguos estuvo en un lugar llamado Otzoyá, posteriormente se sabe que se trasladó al norte, entre Patacaj y Paquí, finalmente se concentraron en el sitio de Chuí Mekenhá.

Chuí Mekenhá según Jorge Luis Arriola, quiere decir sobre el agua caliente y hace referencia a las aguas termales que actualmente existen en la cabecera departamental. La palabra Totonicapán es posterior y viene del nahuatl: atotonilco, o totonilco que es una toponimia que también se refiere al lugar del agua caliente.

Durante la colonia esta ciudad fue una de las alcaldías mayores, y su importancia no solo resalta por el hecho de estar en una ruta importante de comercio, sino también fue un centro de levantamientos indígenas en contra de la dominación española. De esta forma, en 1820 se produjo un levantamiento encabezado por Atanasio Tzul y Lucas Aguilar, lo que les valió posteriormente la constitución de ciudad prócer.

Otro aspecto de importancia en este territorio es la existencia de grandes cantidades de bosques. Desde hace muchos años los pobladores han realizado esfuerzos por conservar sus recursos que en buena parte son de propiedad comunal.

Además de abastecerles de madera y leña para sus actividades cotidianas estos bosques también les proporcionan fuentes de agua que son vitales para la región.

Derecha: Bosques y cerros de Momostenango.

Actualmente la población es de más de 205,000 habitantes aproximadamente. Es de predominancia Maya- K'iche', que se dedica a la producción de trigo, papa, frijol, maíz y haba, así como a la crianza de ganado ovino del cual obtienen la carne y lana que se utiliza en la confección de tejidos. Hay una fuerte producción de artesanías tales como: tejido, alfarería, cerámica; y la fabricación de muebles de madera.

En cuanto a la producción de cerámica, Totonicapán es uno de los centros artesanales más importantes del país, desde la colonia. Aquí se produce la cerámica pintada, mayólica, y vidriada, ya sea de tipo utilitario o religioso, que progresivamente se ha estado exportando hacia los Estados Unidos y Europa.

En este tipo de producción, intervienen las familias durante todo el proceso, utilizando tornos a la usanza colonial y grandes hornos de leña en la cual se quema el producto. Actualmente hay cambios sustanciales con la introducción de tornos y hornos eléctricos, así como nuevas mezclas de minerales para los barnices que se utilizan. Entre los productos de cerámica que pueden encontrarse están los incensarios, vajillas completas, candeleros, miniaturas, comales, sartenes, platos decorativos, y lápidas, entre otros.

La artesanía de madera también es reconocida, ya que en este lugar se fabrican las famosas cajetas, en las cuales se guarda la dulcería que se produce y vende en Amatitlán, así como los juguetes de madera que son fáciles de observar en la ciudad capital, tales como los camiones, guitarras, y utensilios de cocina. La fabricación de muebles es importante, al igual que los mascarones para las danzas en las ferias patronales.

Dentro de los atractivos turísticos, están los talleres artesanales que existen en la mayor parte del departamento. Con relación a la cerámica, los principales centros están ubicados en la cabecera departamental y en San Cristóbal Totonicapán.

Los tejidos también son muy reconocidos a nivel nacional, hay una gran diversidad de los mismos. Éstos consisten en la elaboración de ropa típica, ponchos como en Momostenango y Santa María Chiquimula y sastrería en general.

Por la producción de trigo, los productos de panaderías existen en gran cantidad, tanto en San Cristóbal Totonicapán, como en la cabecera departamental.

En el aspecto monumental, en la ciudad de Totonicapán se pueden observar la iglesia que es colonial, el teatro municipal y la pila de los dragones. En San Cristóbal Totonicapán la iglesia es un punto esencial de su atractivo, al igual que en San Andrés Xecul, donde también sobresalen los talleres de fabricación de tejidos.

En San Francisco El Alto, la plaza es una de las mayores a escala nacional tanto en extensión como en volumen de ventas. Aquí se comercian diversos productos al por mayor y menor, con compradores nacionales y del área centroamericana. Los días viernes es el día de la plaza aunque martes y jueves son días importantes para las ventas al por mayor. En la estructura del mercado llama la atención el comercio de animales, en un espacio especial se venden gatos, perros, cerdos, cabras, caballos, mulas y pollos.

En este municipio incluso existen diversos centros ceremoniales donde cada 260 días se celebra el Wakxakib Batz, o año nuevo maya.

Sobre los baños de aguas termales, en la ciudad de Totonicapán existen las ruinas del que fue el antiguo baño; hay otro nuevo a manera de piscinas que popularmente son llamadas las del “aguacaliente”, que es administrado por las comunidades. En San Bartolo Aguas Calientes, también existen baños con las mismas características.

   

Panorámica de San Fracncisco El Alto, desde el camino a Momostenango,.

El aroma de los pinares

Por: Luis Villar Anleu

En Totonicapán, desde la cumbre de María Tecún que comparte con Sololá, hasta las estribaciones del nordeste de la Sierra de Sija, que ínfimamente comparte con Quetzaltenango, se dispone de una larga cadena montañosa que forma un espinazo sesgado.

 

   

No es de los departamentos más grandes pero sí de los más poblados. Pese a esto, como cosa rara, carece de un desarrollo vial acorde a la densidad de su población humana, a su trascendencia productiva y a la manifiesta movilidad de sus numerosos comerciantes. Tampoco ha sido muy explorado; consecuentemente, todavía son pobres los conocimientos acerca de su historia natural, que se adivina esplendorosa en todos los ángulos.

Tiene fama de territorio frío por ser alto. Irónicamente, carece de alturas espectaculares. Quizá uno de los registros más elevados sea 3,334 metros, sobre la cima de uno de los cerros que rodean al paraje El Desconsuelo. Tiene un volcán, Cuxliquel, que es todavía más bajo: 2,610 metros de altitud. Lo real es que casi todas sus tierras están por arriba de 2,000 metros, excepto una pequeña zona en el norte, donde descienden hasta registros extremos, cercanos a 1,500 metros.

Ecosistemas de Bosque de Montaña

En concordancia con la uniformidad altitudinal del departamento, con la altitud media por encima de 2,000 metros y por sus relaciones de vecindad dentro de la Cordillera Volcánica, a la que pertenece, los ecosistemas primigenios en Totonicapán estuvieron constituidos básicamente por pinares, encinares y bosques de aliso. Muchas veces daban paso a bosques mixtos, en donde las mezclas de pinos con encinas, pinos con alisos, pinos con encinas y alisos, pinos y abetos, entre otros, formaban el núcleo del bioma de Bosque de Montaña.

En ciertas cumbres, las comunidades arborescentes fueron sustituidas por los infaltables pajonales. Esos tenues ecosistemas en donde las gramas robustas forman matojos, se rodean de ericas (escobillos), cardos, chilcas, eringios y otras hierbas de flores llamativas. Y de trecho en trecho, un pino, una encina, un aliso, o un ciprés; solitarios árboles que dan cobijo a bullangueras sharas, pertinaces aves de estas comunidades.

Éstos son los ecosistemas predominantes del bioma Bosque de Montaña, el propio de Totonicapán. Es la gran comunidad ecológica que agrupa a los ecosistemas templados de la extensa cima de la Cordillera Volcánica y de los Altos Cuchumatanes. Su fauna, de comadrejas, zorrillos, taltuzas, ardillas y gatos de monte, pervive milagrosamente en estos hábitats. ¿Por qué? Porque de ellos solamente quedan remanentes, bolsones aislados rodeados de una voraz agricultura que devora cuanto se le cruza, ¡Magnífico e incomprendido bioma!

Atractivos naturales; para explorar entre montañas y pinos

Entre los más poderosos y conocidos atractivos de Totonicapán, de índole natural, se cuentan los riscos de Momostenango y las fuentes termales de la cabecera departamental. Pero, aún con la afamada tentación que representan para turistas, actuales y potenciales, y la evidente satisfacción que provocan en quienes llegan a conocerlos, no son los únicos ni los más accesibles destinos posibles en este rincón de la Cordillera Volcánica occidental de Guatemala.
Porque, en fin, tanto la vida silvestre como los turistas, disponen en Totonicapán de innumerables motivos para encontrar hábitat y paisajes espléndidos. Algunos itinerarios podrán basarse en sitios tan clásicos como los famosos riscos, mientras que otros podrán hacerlo en lugares menos tradicionales, aunque siempre conocidos, seguros, accesibles y hermosos. De estos últimos está lleno el departamento y constituyen un excelente pretexto para despertar la inquietud inquisitiva del viajero... ¿qué habrá un poco más adelante?

En las siguientes líneas haremos el intento de presentar a algunos, en el entendido que el gran principio que los identifica y une es la posibilidad de convertirlos en motivos de aventura. Ya que todos pertenecen a un territorio en donde explorar parajes es sinónimo de pasear, conocer y divertirse, nada mejor que llevar el ánimo dispuesto a convertir la exploración en aventura. Al final, esta posición resulta en experiencias inolvidables.

Cueva de San Miguel.Es de origen volcánico y se encuentra en jurisdicción municipal de Totonicapán, cabecera del departamento. Alrededor de ella se han tejido innumerables leyendas y anécdotas, muchas de las cuales son verdades absolutas para la mayor parte de lugareños. La caminata hacia ella es muy agradable. El sitio en donde se encuentra es un paraje hermoso, ideal para descansar, meditar o integrarse a la Naturaleza.

Cueva de Chumundo-Cárcel.Esta gruta reviste enorme interés antropológico, debido a que es un sitio sagrado para los k'iche'es locales y para algunas comunidades humanas de la lejana costa del Océano Pacífico. Sus sacerdotes o sajorines, acuden frecuentemente para orar en medio del humo de velas y de pom-incienso que llega a saturar la bóveda. Están en jurisdicción de San Francisco El Alto, en un sitio semiquebrado que pertenece a estribaciones montañosas. Es un bello paraje, con maravillosas vistas hacia el Valle de Quetzaltenango y sus alrededores.

Las Nueve Sillas.Éste es un sitio de increíble belleza escénica, encajonado en el desfiladero del recién nacido Río Samalá. Una parte del atractivo es la imponente presencia de acantilados rocosos que bordean la corriente. El lugar es muy visitado y su fama trasciende el ámbito regional. Para interpretar las fuerzas de la Naturaleza, caminar, pasear, fotografiar, conocer el medio o meditar, el acantilado de las Nueve Sillas no tiene rival. El entorno es agreste pero de gran accesibilidad; se encuentra en jurisdicción de San Francisco El Alto.

Termas La Guaca.Según dicen algunos, el nombre es una corruptela de la expresión ¡el agua caliente! (la guacaliente). Son las fuentes sulfurosas de la ciudad de Totonicapán. Muy visitadas y famosas, ya que se asegura que poseen propiedades medicinales; para muchas personas su empleo tiene profunda significación ritual, para otras es la oportunidad de un baño revitalizador, calientito y delicioso. Su cercanía a la cabecera las hace accesibles.

Termas de Momostenango.La población de Momostenango, que está conectada por medio de la Carretera Departamental 2 a la Ruta Interamericana (CA-1), posee innumerables fuentes termales que surgen junto a sus corrientes. Algunas son de trascendencia artesanal: en ellos se sumergen los distintivos ponchos momostecos, poco antes de peinarlos para darles el acabado final. En otras fuentes se han habilitado balnearios sulfurosos, agradables e intensamente frecuentados. Los más populares son Palá, Palá Chiquito, Palá Grande, El Barranco, Salitre y Paxeyú.

Los riscos de Momostenango.
Los riscos son la bandera ecoturística de Totonicapán. Se hallan en el municipio de Momostenango, un poco al norte del departamento. Constituyen una formación rocosa, de formas extravagantes, que ha resultado como consecuencia de un largo proceso de erosión sobre las laderas de los cerros. Son, por consiguiente, las raíces enhiestas de montañas desaparecidas, cubiertas de minúsculos granos minerales que, según les incida la luz, despiden miríadas de reflejos de extraña fascinación. En 1955 fueron declarados Parque Nacional. Este lugar es un paseo obligado e inolvidable.

Los Chozabales.Éstos son sitios sagrados, en donde se quema pom, estoraque e incienso y se encienden muchas velas. Son lugares de oración situados en las cimas de los cerros (muchos de ellos están alrededor de Momostenango). Para muchos pueblos indígenas, como el k'iche', según sus creencias, en las cimas montañosas moran divinidades. Por supuesto que eso le da una dimensión portentosa al ya de por sí espléndido patrimonio natural.

Ruta escénica de El Desconsuelo y cumbre María Tecún.Al oriente de la ciudad de Totonicapán, sale un camino de tierra hacia las aldeas Panquix y Rancho de Teja. Es el camino de las cumbres de El Desconsuelo, parajes de soledad y agreste magnificencia, que a su modo compiten con la espléndida María Tecún. Rutas hermosas, de sobrecogimiento, exploración y aventura.

 

• Guía de infraestructura de este departamento