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Más allá de las fronteras materiales
Muchos personajes que influyeron en la vida nacional han tenido
como cuna Quetzaltenango. La reforma liberal, con sus intelectuales
y estrategas, dejó evidencias materiales de su paso en la
vida política y cultural del país.
Fue así como estudiosos de la música, entre los que
se encuentran Mariano Valverde y Sebastián Hurtado, conformaron
un círculo de intelectuales quetzaltecos cercano a gobernantes
como Manuel Lisandro Barillas y Manuel Estrada Cabrera.
Otro grupo de estudiosos quetzaltecos de la música lograron
que la marimba, que hasta entonces era utilizada sólo en
festejos autóctonos, alcanzara la categoría de un
instrumento de concierto. Con apoyo del mandatario de turno actúa
la marimba en la Feria Mundial, realizada en California en 1898,
en donde se presentaron como delegados para tocar el instrumento.
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| Un hombre da el primer paso para crear una obra
artesanal. |
De esta suerte el repertorio originalmente popular de la marimba,
se enriquece tanto con la música del país del norte,
como con la de compositores clásicos europeos. Cuando aquellos
delegados volvieron a Guatemala, la marimba nacida para celebraciones
domésticas se convirtió en favorita de las grandes
recepciones y en instrumento para conciertos especiales, y forma
parte de la identidad guatemalteca.
En ese marco histórico surgen nuevas piezas musicales que
se interpretan en marimba y que refieren detalles del paisaje quetzalteco,
como El Ferrocarril de los Altos, o de la intensa vida social de
entonces, como el tema Tenis Club, sólo para recordar algunas.
Pero quizá una de las piezas más sentidas por su
letra es Luna de Xelajú, atribuida al compositor Paco Pérez
y que con su aparición en la década de 1940 concilia
la rivalidad tradicional que existió entre Quetzaltenango
y la ciudad de Guatemala. Esta obra, considerada por muchos contemporáneos
como el segundo himno nacional de los guatemaltecos, abre una nueva
etapa en la historia de esta ciudad nacida entre nubes.
Aunque hoy el ferrocarril que interpretó la marimba ya no
recorre la floresta altense, su luna vestida de plata aún
acompaña a los enamorados y sigue alumbrando esas calles
colmadas de historias. Además, sus habitantes dicen escuchar
el paso de los carruajes que transportaron a los personajes ilustres
de su pasado.
La feria de Independencia
Documentos del archivo municipal de Xela de 1832, refieren que
la feria se celebraba en esa época con corridas de toros,
orquestas de música en el altillo de la casa municipal, y
completaban aquellas actividades sociales con un baile en la casa
de las autoridades.
Sin embargo, la fiesta tenía un costo oneroso para ciertos
habitantes ya que por órdenes de la Jefatura Política,
los pueblos circundantes estaban obligados a proporcionar materiales
y mano de obra para levantar las galeras de la feria.
El primer salón de baile de Quetzaltenango fue inaugurado
en 1887, constituyendo una novedad. Tres años más
tarde la feria se equipó con un sistema de iluminación
especial.
En 1939 las autoridades locales autorizaron la compra de terrenos
para los campos de la feria. Esta fiesta hasta entonces local, fue
elevada a categoría departamental por acuerdo gubernativo
del 4 de septiembre de 1940.
Pero no fue sino hasta 1959 que la Municipalidad proporcionó
los fondos para la instalación de la Casa de la Cultura de
Occidente. En ella se centraliza hoy la organización de las
celebraciones de septiembre.
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