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Septiembre en Quetzaltenango

Quetzaltenango, La Ciudad de Los Altos, se viste de gala este mes y se convierte en el punto de encuentro de intelectuales, reinas de belleza de todo el Istmo y gente alegre que quiere celebrar un año más la independencia de Guatemala.

La ciudad ha sido, desde hace muchos años, protagonista de su propia historia en el escenario nacional. Su riqueza étnica, su multiculturalidad y multilingüismo le han dado una posición favorable en las artes y el desarrollo intelectual y musical. Además, sus fuertes raíces y cosmovisión la situaron como centro de la tradición de la región de los altos.

Xela, como también se la llama, está asentada en un poblado prehispánico del período posclásico maya que fue arrasado en 1524 por las primeras incursiones españolas.
El poblado hispano fue fundado como resultado de las Ordenanzas Reales de 1542, en las que se establecía la conservación del nombre indígena de Quetzaltenango.

 

Xelajú es un nombre derivado de la voz mam Xelahuh, que significa Quetzaltenango.

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Durante el período colonial el poblado se convirtió en la sede del curato, por lo que su convento y la Catedral del Espíritu Santo figuran dentro del complejo arquitectónico del Centro Histórico desde mediados del siglo XVI, una de las muchas razones por las cuales la ciudad es digna de un recorrido minucioso.

Entre las nubes

La Iglesia de Salcajá es un monumento de la arquitectura colonial, lamentablente se encuentra en deterioro.

La riqueza topográfica de Quetzaltenango no se limita a su paisaje, pues sitúa al departamento en un lugar privilegiado en medio de la elevación del terreno que, se dice, se encuentra a la altura de las nubes. Su suelo de origen volcánico de la era cuaternaria y la riqueza mineral de su valle, lo hacen fértil.

Por otra parte, yacimientos de metales preciosos son importantes para la producción de platería a nivel mundial. De igual forma, por su altitud tiene un clima frío, propicio para el cultivo a gran escala y para la crianza de ovejas.

Lo alejado de su ubicación en relación con la capital permitió un desarrollo particular. El progreso económico y la pujanza de sus habitantes orgullosos de su origen y de su trabajo, le proporcionaron un lugar en la historia nacional. Así lo plasmó Domingo Juarros en 1800 en su Compendio, cuando escribió es “el pueblo más famoso, rico y comerciante de todo el reino y que hace conocidas ventajas a muchas de sus villas”.

Este puente es un vestigio de una época en la que el agua inundaba las calles de Quetzaltenango.

Erguida en medio de joyas ecológicas, la cabecera departamental fue elevada a la categoría de ciudad, según decreto de la Asamblea Constituyente el 12 de noviembre de 1825.

Posteriormente, un intento fallido de independencia como el Estado de los Altos, encabezado por personajes quetzaltecos, llamó la atención de las autoridades y de otros estados para ese entonces liberados del yugo hispano.

Después de aquel suceso, Xela con garbo se ha levantado a pesar de haber sido dañada por erupciones y terremotos como los ocurridos en 1765 y en 1902. Pese a los daños en las edificaciones de su casco urbano, la ciudad altense es poseedora de un diseño espléndido, escenario en el que se llevan a cabo las fiestas de independencia cada septiembre, sin olvidar las religiosas de octubre, así como las de la Semana Mayor.

Los edificios que conforman el Centro Histórico de Xela y otros de sus monumentos dispersos en la ciudad, evidencian un estilo neoclásico que exalta la raigambre cafetalera.

Caminar por las calles de Xela es transportarse en el tiempo, y perder la mirada entre las gruesas paredes que guardan historias memorables.

Textos e investigación: Lizbeth Barrientos.

Fuentes:

Celso Lara, Centro de Estudios Folklóricos. Universidad de San Carlos de Guatemala.
Fernando Urquizú, historiador especialista en arte, Universidad de San Carlos de Guatemala.
Casa de la Cultura de Occidente. Municipalidad de Quetzaltenango.
Centro histórico de Quetzaltenango, valoración de un patrimonio cultural. Universidad de San Carlos de Guatemala, Sistema Universitario de Investigación. Dirección General de Investigación. Guatemala marzo 2000.
María Olimpia Ochoa Rabanales de Barillas. Historia del ferrocarril nacional eléctrico de Los Altos, Quetzaltenango - San Felipe. 1902-1936. Escuela de Historia Universidad de San Carlos de Guatemala. 1995.
¿Qué sabemos de la marimba? Julio César Sánchez Castillo. Editora Educativa. Guatemala 1997.
Museo de Historia. Miguel Alvarez.
Diccionario Geográfico Nacional. Instituto Geográfico Nacional.

Un paseo en ferrocarril

El sueño liberal de Quetzaltenango se materializó en el Ferrocarril de los Altos, cuyo proyecto original era unir esta ciudad con Totonicapán y otras regiones de la Costa Sur, para acercar sus productos a otros mercados, especialmente fuera del país. Pero nunca se hizo el enlace hacia el océano.

El recorrido del tren se inauguró el 30 de marzo de 1930. A su arribo a la ciudad de Quetzaltenango la Banda Marcial interpretó por primera vez la pieza el Ferrocarril de los Altos, a mitad de los festejos que duraron tres días.

Este tren fue una obra maestra. Sus vías con 45 kilómetros de largo, se extendían sobre puentes, pendientes y atravesaban túneles. En Xelajú se habilitó una estación en el barrio La Democracia, que actualmente ocupa la Brigada Militar.

Los habitantes de las poblaciones aledañas se alegraban a su paso y le apodaron el gusano, pues en sus travesías nocturnas lucía iluminado.

Luego de tormentas, erupciones y problemas económicos, el ferrocarril dejó de funcionar aún cuando los habitantes de Quetzaltenango trataron de restaurarlo. En 1936, el dictador Jorge Ubico prohibió todo intento de rescatarlo y se dice que ordenó su destrucción, pero algunas de sus piezas aún se encuentran en el Museo del Transporte de la ciudad de Xelajú.