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Las ruinas del convento de Capuchinas, que albergaron el convento
de Nuestra Señora del Pilar Zaragoza, se resisten orgullosas
al paso del tiempo y, en pleno siglo XXI, están dispuestas
a contar su historia a todos los visitantes que se adentren en sus
muros.
En la esquina de la Calle de las Pilitas (2 calle
Norte) y 3a. Avenida Oriente se encuentra el convento de Capuchinas.
Es el más joven de los conventos que se edificaron y el último
fundado en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Su construcción
fue aprobada en 1725 por su majestad el rey Felipe V, y se realizó
de 1731 a 1736 bajo la supervisión del Arquitecto Mayor de
la Ciudad, Diego de Porres. A diferencia del resto de recintos religiosos,
las jóvenes podían ingresar sin pagar dote, sin importar
el rango o la condición legal. Su población no rebasaba
las 28 mujeres aspirantes a monja, más una madre superiora.
A raíz del terremoto de 1773 la ciudad fue
trasladada hacia el Valle de la Ermita. El convento no fue la excepción
y las monjas decidieron abandonarlo llevándose retablos,
puertas, rejas y otros bienes que servirían para poner en
marcha la nueva sede. Algunos de estos artículos aún
pueden verse en el Templo de San Miguel de Capuchinas, en la ciudad
de Guatemala.
Ya abandonado, el deterioro de la arquitectura del
convento se aceleró cuando el ayuntamiento decidió
vender la propiedad a personas individuales en 1814. A partir de
ese momento sus instalaciones se utilizaron para diversas actividades,
como secado de café y tintorería.
Su resurgimiento se dio hacia 1972 cuando el Comité
para la Conservación de La Antigua Guatemala instaló
en el convento sus oficinas. Esta situación ha contribuido
a su restauración. Incluso en su antigua nave principal se
han realizado diversas actividades culturales y convenciones de
nivel internacional.
Sobre la construcción
Una característica distintiva de este edificio
radica en el uso del hierro como elemento de soporte en su construcción.
Las piezas de los arcos de las bóvedas fueron unidas con
grapas de hierro que se sellaban con plomo derretido para dar firmeza
y seguridad.
La obra Por el Mundo de La Antigua Guatemala
señala que es el único convento circular de
América y su construcción aloja pequeñas celdas
en un edificio de tres plantas, donde cada una tiene el ingreso
desde el centro del círculo. Su disposición
ha llevado a algunos historiadores del Centro para la Conservación
de La Antigua Guatemala, a considerarlo el primer edificio de apartamentos
de América. Las celdas de las novicias eran pequeñas
y estaban unidas a un pequeño estudio y un retrete, que se
comunicaba directamente con el sistema de drenajes de la ciudad
por un complicado sistema de desagüe que conectaba todo el
edificio.
La mayor sorpresa de los arquitectos fue descubrir
que todo el edificio se sostiene por una sola columna circular ubicada
en el sótano. Cocinas, lavandería, patios, capilla
y sitios de castigo se integran al complejo. Por su tardía
construcción en la ciudad, la columna de estilo salomónico
fue sustituida por la de tipo toscana.
La iglesia es de una sola nave y, además del
altar mayor, tuvo seis retablos. Debajo se encuentran criptas que
fueron empleadas para el entierro de personas ajenas a la orden.
Su parte superior exhibía una bóveda de forma ovalada,
detalle extraño en la arquitectura colonial guatemalteca.
A la derecha del altar mayor hay un coro bajo separado
de la nave central por una reja, desde donde las monjas participaban
de las misas. En la parte posterior y en la planta alta se encuentra
otro coro al que sólo se tenía acceso desde el monasterio.
Sin lugar a dudas el convento de Capuchinas es un
sitio que vale la pena visitar. Ya sea por la paz de sus jardines
o la admiración que la arquitectura despierta, todos encontrarán
un motivo para disfrutar de la visita.
| Recorrido virtual por la torre de retiro |
La torre de retiro es quizá la estructura más
sobresaliente del convento. Es una torre circular en la cual se
encuentran dispuestos 18 cuartos de pequeñas dimensiones,
donde las novicias se retiraban para orar.
| Recorrido virtual por el patio principal |
Al entrar al convento da la bienvenida el claustro
principal rodeado por 20 arcos, encierra una fuente que a pesar
de no ser la original constituye un adorno propio de la arquitectura
colonial antigüeña.
Sobresalen también las gruesas columnas, frías
al tacto y envejecidas con el tiempo.
Este punto dirige hacia cuatro lugares dignos de ser
observados. Al frente se encuentra un estrecho corredor abovedado
que lleva a la torre de retiro, a la derecha, los baños y
áreas de castigo. Hacia atrás el claustro de servicio,
albergando la antigua cocina, y al girar a la izquierda se encuentra
el jardín.
| Recorrido virtual por el jardín |
Es fácil observar la diversa vegetación
que encierra este jardín, pero lo difícil es imaginar
los usos que algunas estructuras tuvieron hace 300 años,
entre las cuales se distingue un tanque que se presume era usado
para almacenar agua. Esta área incluye tres ventanas que
dan un toque de infinidad de espacios. Posee bancas para que el
visitante descanse a deleitarse de un ambiente lleno de tranquilidad.
María Li Castillo y David Durán.
Conceptualización e imagen: Héctor Roldán.
Fotografías: Héctor Roldán
Fuentes: Por el Mundo de La Antigua Guatemala.
Guatemala paso a paso.
Centro para la Conservación de La Antigua Guatemala.
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