Ermita de la Santa Cruz Es considerada como la más antigua. Sus orígenes se remontan a 1664, cuando unos religiosos dominicos solicitaron permiso para construir en el barrio de Santa Cruz un nuevo edificio con tintes conventuales. La población del barrio eran indígenas, mulatos y mestizos, quienes eran atendidos por un grupo de frailes. Pese a que el número de personas que vivían en la región fue mermando, el templo continuó con su misión. Aún puede apreciarse en sus vestigios el detalle que una vez adornó su fachada y fue considerado uno de los templos más hermosos. Es necesario conocer la historia de los otros templos de La Antigua Guatemala , para notar un detalle particular que refleja el buen trabajo y atención que los religiosos dieron a los fieles de la región. Y es que después de los terremotos de 1717 que dañaron sus estructuras, los mismos pobladores indígenas ayudaron a su reconstrucción, tarea que en otros templos quedó relegada a sus financistas, a los religiosos que residían en ellos, y de quienes se dedicaban a la construcción. Pese a que se procuró hacer un trabajo sólido, los terremotos de 1773 también afectaron su estructura y la dañaron gravemente. Años más tarde, en 1942, nuevos seísmos sacudieron al templo, esta vez destruyeron la cúpula.
Arte y teatro frente a una imponente fachada Los esfuerzos para promover las actividades culturales y al arte en general, dieron como resultado que el Estado de Guatemala creara un Festival Permanente de Arte y Cultura. Esto tuvo repercusiones importantes en La Antigua Guatemala y luego de un proceso de evolución comenzó a tener una presencia más fuerte. Es así como en 1971 la Ermita de la Santa Cruz comienza a jugar un papel importante en la divulgación y presentación de óperas y ballet.
Es un templo antiguo que sufrió el golpe de varios terremotos, pero con el apoyo y esfuerzo de diversos grupos, entre los que destaca el Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala , fue habilitado como teatro permanente al aire libre en 1973. Cabe mencionar que fue necesario conjugar con los trabajos de restauración y mantenimiento los de acomodación de estructuras internas, para poder enfrentar los sonidos y vibraciones, característicos de las obras teatrales y de equipos de amplificación al aire libre.
|