Entre capillas, ermitas, iglesias y oratorios Es curioso encontrar tantas construcciones de carácter religioso a corta distancia una de otra en La Antigua Guatemala , pero no todas son iglesias. Existe una diferencia entre cada edificación. Las capillas se encuentran por lo general junto a colegios o comunidades religiosas. No son de gran tamaño y su propósito es atender en especial a los miembros de una orden o congregación. Su finalidad suele ser que los aspirantes o miembros no se vean obligados a salir para recibir los sacramentos. Los oratorios son lugares privados, de familias particulares, quienes se procuran un lugar privilegiado para orar y en el cual pueda celebrarse misa. Esto responde a requisitos específicos de la iglesia católica. Pueden ser incluso parte o extensión de una iglesia. Son autorizados por un Arzobispo. Las ermitas en cambio pueden ser mayores, pero no tanto como las iglesias. Son pequeños templos en los que no se celebran ceremonias religiosas pero se rinde culto en ocasiones determinadas. Suelen estar en lugares poco poblados o sin mucha concurrencia. Están al servicio de congregaciones religiosas y no al acceso del público. En las iglesias, como tales, su tamaño contempla acoger a un mayor número de fieles, además de celebrar la misa con frecuencia. Uno de los conceptos que suele confundir es la diferencia entre iglesia y parroquia. La parroquia es una iglesia que atiende a un grupo específico de una región geográfica, en la cual puede haber varias iglesias y donde se administran los sacramentos. La Catedral es jerárquicamente mayor en jerarquía así como en tamaño, reuniendo funciones administrativas para las parroquias e iglesias del territorio, de igual manera cuenta con una estructura mucho más completa y definida bajo la dirección de un Obispo. De manera tal que muchos de los templos existentes en La Antigua Guatemala no fueron de acceso público sino privado para distintas congregaciones u órdenes religiosas, algunas con carácter de reclusión. Ya que algunas diferencias responden a la frecuencia de celebración de los sacramentos, algunos templos han cambiado de estado con el paso de los años, pasando de ermitas a parroquias.
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