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Antigua Guatemala

Celajes tras el volcán

A una hora de la Ciudad Capital, bajo el manto de nubes caprichosas entre Sacatepéquez y Chimaltenango yace, generalmente escondido, un gigante verde: el Volcán de Acatenango.

Es el tercero más alto de Guatemala y, por muchas razones, el preferido de miles de montañistas nacionales y extranjeros que, una vez han visto el cielo desde su cima, prometen regresar a contemplar esa vista inigualable, dándose ya como integrantes del mundo del montañismo.

Junto al coloso, al sur, se encuentra su hermano el Volcán de Fuego, el cual proporciona una vista asombrosa, mezcla de fuerza y tranquilidad por la actividad volcánica que deleita con rojos asombrosos por la noche, además, puede sentirse cerca si se está en el cráter del Acatenango.

Ambos se unen por un área transitable llamada 'La Horqueta', desde la cual se visita un bosque antes de alcanzar las escasas partes amistosas de las faldas del Volcán de Fuego.

Quienes hacen el exhaustivo recorrido de ambos volcanes son acompañados por la impresionante vista a su izquierda del Volcán de Agua.

Amanecer desde la cima del Acatenango. Al fondo, el Volcán de Agua.

El cielo desde el Volcán Encantado

La vista desde su cima es incomparable, se alcanza a contemplar la línea de la costa y el mar, la cual se ve tan cerca que pareciera poder alcanzarse fácilmente mientras adorna la vista detrás del Volcán de Fuego.

Los locales le denominaron el Volcán Encantado debido a las espesas neblinas que cubren sus senderos frecuentemente. Son muchos los experimentados montañistas, quienes a pesar de sus conocimientos se han perdido más de alguna vez debido a que la visibilidad suele ser tan escasa, y continuar caminando en estas condiciones los ha retornado a los sembradíos de maíz, o los ha llevado a las fincas privadas de los alrededores. Otros con menos suerte han caminado perdidos durante horas.


Camino entre bosques

Cubiertos por varios tipos de árboles, muchos senderos proporcionan diferentes experiencias. El más conocido, 'La Conejera', es el más tendido y sencillo pero más largo, abriéndose paso entre un camino más o menos ancho rodeado de árboles.

Otro más directo, pero empinado y de mayor dificultad, la ruta de 'Los Cazadores', lleva en menos tiempo hacia la cima en medio de un bosque húmedo y tupido.

Cruz ubicada en la cima del Acatenango, a 3,979 metros sobre el nivel del mar. Al fondo, la cima del Volcán de Agua.

Un esfuerzo bien recompensado

Quienes hayan subido a su cima y caminado en sus senderos, podrán confirmar que El Volcán de Acatenango merece más que ser mencionado en las guías de volcanes de Guatemala: merece un capítulo entero para sí.

Tiene una altura de 3,979 metros sobre el nivel del mar, por lo cual es necesario prepararse físicamente para el ascenso, pues a esta altura ya se siente la diferencia en la respiración y aparecen síntomas de la escasez de oxígeno.

Dichos síntomas suelen presentar náuseas, alteración en el pulso, dolor de cabeza y deshidratación.

Se recomienda tomar aspirinas, hidratarse y subir lentamente o pernoctando si es necesario en distintos puntos a diferentes alturas. El cuerpo humano se aclimata de mejor manera durante la noche mientras se duerme.

Cabaña en la Conejera, la ruta más sencilla.

No debe temerse exageradamente un ascenso ni tampoco subestimarlo... es necesario estar en forma, nada más... y es tan así que escuelas de montaña suben cada año con niños que juegan alegres en el campo abierto junto al cráter.

Son incontables las historias del sacrificio que puede presentar para quienes no están en buena condición física, pero igualmente es innumerable la cantidad de personas que a pesar de ello, prometen regresar.

Para aquellos que se inician, pobladores de la localidad hicieron mejoras en los senderos, creando escaleras naturales con la ayuda de troncos y varios descansos para pernoctar si el cansancio o la noche capturan a quienes se adentran en su bosque. De igual manera puede encontrarse una cabaña a la mitad del recorrido.

Vista del Occidente de Guatemala. A la derecha el Lago de Atitlán.

La vista del Lago más hermoso

Es necesario estar ahí para comprender y sentir lo impresionante del paisaje desde la cima del Volcán Acatenango, quien permite ver el Lago de Atitlán y los volcanes que lo rodean; cuando está lo suficientemente despejado se alcanza a observar los volcanes Tajumulco y Tacaná.

Como un fantasma aparece un volcán adicional que se proyecta hasta ese punto, temprano por la mañana, es el Volcán de Agua que cubre con su sombra al amanecer y, minutos después, desaparece para dejar paso abierto a la sombra del Acatenango.

Arriba: Vista del Volcán de de Agua, abajo el Volcán de Fuego en pleno amanecer.

Trilogía de volcanes

La distancia que separa a los volcanes de Acatenango, Fuego y Agua, brinda desde la cima de cualquiera de éstos un paisaje sin igual, dando la sensación de poder alcanzarlos fácilmente. En Guatemala somos privilegiados con esta vista, pues no es tan frecuente poder tener volcanes tan cercanos como para sentir esta sensación.

Sin embargo, la distancia es considerablemente grande como para representar un reto a los más aventurados y experimentados, quienes suelen, en un solo viaje, ascender los tres volcanes uno tras otro, pernoctando en donde sea necesario.

Hay quienes dicen que han conquistado altas cimas de montañas y volcanes, pero es fácil darse cuenta, una vez arriba, que no es la mejor forma de expresar tan grata experiencia... más bien Dios le permite al ser humano la oportunidad de subir a lo alto y contemplar desde ahí parte de lo creado. Y es que desde la distancia, escuchar los intimidantes sonidos del Volcán de Fuego haciendo erupción y ver la lava deslizarse en unos segundos a lo largo de las altas faldas, es fácil convencerse que llegar a la cima no precisamente representa el dominio o conquista del hombre sobre la montaña.


Para recordar

Las montañas y volcanes reciben cientos de aventureros año con año, nacionales y extranjeros, que ascienden por sus senderos buscando esas vistas. Algunos hacen ascensos grupales, otros en solitario. Y aunque se tomen fotografías y que éstas valgan más de mil palabras, es imposible capturar la dimensión real de cómo se ve el mundo desde arriba.

Es así como cientos de personas seguirán ascendiendo mientras otras aún se preguntan por qué vale tanto la pena, sin poder imaginar lo que se siente ver a Guatemala bajo un manto de nubes.

Para subir

En La Antigua Guatemala podrá encontrar agencias de viaje que ofrecen recorridos en los tres volcanes, Agua, Fuego y Acatenango.

Si desea subir por su cuenta debe recordar el frío intenso en la cima, llevar suficiente agua para mantenerse hidratado(a), preparar el equipo de viaje más ligero posible y procurar una condición física apropiada, pues no es un ascenso para principiantes.

Por lo general, muy pocas personas experimentan problemas con la altura, en el caso de los guatemaltecos vivimos a aproximados 1,500 metros sobre el nivel del mar. Si usted proviene de un país bajo, muy cercano o al nivel del mar, es importante que haga otros ascensos menores o que suba pernoctando en varias noches.

Puede encontrar más información eneste enlace, dentro de Viajeaguatemala.com, y considere siempre ascender con un guía. En invierno el frío es severo y la nubosidad facilita perderse entre los senderos.

Texto y fotos: Héctor Roldán