Viaje a Guatemala

Antigua Guatemala

Pacífico guatemalteco: hawai en observación

No estamos hablando del conocido archipiélago de los Estados Unidos, sino de la magnífica costa del pacífico guatemalteco, un ecosistema natural riquísimo que merece conservarse.

Llegar a Monterrico, en el departamento de Santa Rosa, es un tanto complicado, aunque sea uno de los trayectos más maravillosos del país. Desde la capital hay que dirigirse hacia Escuintla y ahí tomar la carretera de Taxisco, con lo que en un viaje de poco más de dos horas llegamos a La Avellana.

La gran travesía

En este punto del camino, la carretera concluye y tendremos que seguir navegando por los canales. Los ferrys ofrecen la posibilidad de cruzar con carro por 50 quetzales, que son estables pero en época de lluvias merecen respeto. Por lo que si no quieres arriesgar tu automóvil a las aguas del pantano, en el embarcadero puedes dejarlo a buen resguardo.

Cada 30 minutos, salen lanchas que por Q3 te llevan a Monterrico a través de canales y manglares de gran belleza natural. Este es uno de los encantos de esta visita, ya que la aventura ecológica te envuelve desde el primer momento.

Debes tener en cuenta que la pequeña población hawaiana no tiene alojamientos (tan sólo se rentan cuartos), así es que mejor busca hotel para dormir en Monterrico, donde las opciones son cada vez más numerosas y económicas.

Solucionado el problema de dónde pasar la noche, la excursión a Hawaii se puede hacer por diferentes medios. Por la mañana temprano, estimando unas dos horas y media de ida y lo mismo de vuelta, lo más sano sería andar estos 12 kilómetros ya que el paisaje es bellísimo y el tramo llano con la brisa del mar lo hace muy agradable. También es perfecto para alquilar una bicicleta, asegurándote que sea montañesa porque se trata de un camino de arena. En carro, si cruzaste en el ferry con tu auto o si alquilas un pick up por Q50, se tarda alrededor de 20 minutos.

El descubrimiento

El Biotopo Monterrico-Hawaii es una reserva natural de 20 kilómetros de costa y manglares llenos de aves y vida acuática, con llanuras pobladas de palmeras y las grandes playas de un gris claro. Es un impresionante tesoro natural, que permanece oculto para las grandes masas de visitantes.

En el paseo a Hawaii, al principio algunas grandes mansiones frente al mar continúan dejando patente el interés creciente del turismo por esta costa. Al alejarnos de Monterrico, las personas desaparecen y uno se encuentra sólo ante la inmensidad de esta área del Pacífico. Llegados a la Asociación de Rescate y Conservación de la Vida Silvestre, ARCAS, hay un pequeño conjunto de construcciones donde trabaja un grupo de voluntarios pero, sobre todo, los hogares de diferentes especies de animales en peligro de extinción.

Ya que aunque el lugar parece rebosar de fauna y flora, muchos de los antiguos visitantes de esta zona han ido desapareciendo con los años, como el manatí o vaca de mar. ARCAS, que se ha propuesto crear una conciencia de protección del medio ambiente, es una ONG que recibe a visitantes con el fin de darles a conocer sus proyectos.

Se trata de una visita perfecta para cualquier turista, pero quizá su mayor función la haga entre los jóvenes y grupos de estudiantes. El itinerario de los ecotours al parque, en el que el voluntariado actúa de guía, comienza por conocer la paradisíaca ubicación del lugar.

La cabaña, donde se alojan los voluntarios internacionales o los visitantes que hayan concertado la estancia previamente, está en plena costa. A su alrededor se encuentran las áreas de reproducción de cocodrilos e iguanas. Para los atrevidos, es muy posible que les permitan acercarse a estos dragones verdes, aunque deben tener en cuenta que la tranquilidad de los caimanes tan sólo es aparente. Más adelante está el tortugario, donde se cuidan los nidos de miles de huevos y donde hay cientos de tortugas.

Darse un baño en las aguas de este mar es relajante, aunque hay que tener mucha precaución y nunca hacerlo solo. Al atardecer, se ha convertido en una tradición el liberar tortuguitas para ayudarlas en su primer gran viaje por la orilla de la playa hasta el mar.

Hacer una fogata en la noche frente a la inmensidad del océano, es una de las experiencias más gratificantes de todo el viaje. Quizás, en la oscuridad una enorme tortuga Ridley venga a poner sus huevas en la orilla y el ciclo vital, que se mantuvo durante millones de años, continúe vigente.

Visita al manglar

Estos bosques acuáticos, verdaderos laberintos naturales, son uno de los ecosistemas más diversos en el mundo y hogar de una variedad de animales silvestres, incluyendo mapaches, osos hormigueros, cocodrilos, iguanas, además de una diversidad de aves. Los manglares de Hawaii son de los pocos que quedan en la costa sur de Guatemala, por lo que sirven de lugar de descanso para las aves migratorias que se encuentran de viaje desde el frío norte al cálido sur.

Bajo el agua existe una intensa vida salvaje, que mantiene gran riqueza de peces y mariscos. Los métodos de pesca que se siguen usando y que no respetan el equilibrio natural, pueden ir socavando esta inestimable reserva medioambiental rompiendo el círculo ecológico de este biotopo.

Fuente: Reserva Natural de Hawaii, ARCAS, 476 6001 y 7042564.

Redacción viajes

 

 

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