ArqueologíaAventuraColonialCuriosidadesDestinosEcoturismoGastronomíaVolcanes


Retalhuleu

   

Fuente del parque en El Asintal.

Retalhuleu

Bañada por una gran cantidad de ríos se encuentra la “Capital del Mundo”, como llaman sus pobladores a Reltalhuleu. El mayor atractivo de esta calurosa tierra lo constituyen sus playas. Otro lugar muy visitado por los turistas es el IRTRA, en cual se encuentra el Parque acuático Xocomil, ubicado en San Martín Zapotitlán.

Los sitios arqueológicos abundan en Retalhuleu, y aunque son poco frecuentados poseen una gran importancia. Ellos evidencian la cultura prehispánica y fueron habitados en una época anterior a Tikal. En este departamento se encuentran descendientes mayas k'iche'es y kaqchikeles que conservan muchas de sus tradiciones.

La fertilidad y riqueza de sus suelos está bien aprovechada por los retaltecos, con la ganadería y el turismo, que son trascendentales para el desarrollo económico de este departamento, uno de los más prósperos del país.

   
Datos generales
Nombre del departamento:   Retalhuleu.
Cabecera departamental:   Retalhuleu.
Población:   237,967 habitantes aproximadamente.
Municipios:   Retalhuleu, San Sebastián, Santa Cruz Muluá, San Martín Zapotitlán, San Felipe, San Andrés Villa Seca, Champerico, Nuevo San Carlos y El Asintal.
Clima:   Cálido.
Idioma:   Español, k'iche' y kaqchikel.
Altitud:   239 metros sobre el nivel del mar.
Límites territoriales:   Al norte con el departamento de Quetzaltenango; al sur con el Océano Pacífico; al este con el departamento de Suchitepéquez, y al oeste con Quetzaltenango y San Marcos.
Extensión territorial:   1,856 kilómetros cuadrados.
Fiesta titular:   8 de diciembre en honor a la Concepción de María.
Fundación:   1877.
Temperatura:   Máxima 32 grados centígrados.
Mínima 20 grados centígrados.

Pescadores en la aldea El Chico en la Reserva Manchón Guamuchal.

Altar 8 y estela 5 en la Plaza Central del sitio arqueológico Abaj Takalik, en El Asintal.

Historia, población y cultura; importancia prehispánica

Por Kajkoj Máximo Bá Tiul

A menos de 15 kilómetros de la cabecera departamental se encuentra situado uno de los más importantes legados de los mayas. Los hallazgos arqueológicos realizados en el municipio del Asintal, llevaron al descubrimiento de uno de los centros ceremoniales más importantes de toda la región, el cual se puede visitar actualmente por medio de un camino transitable en cualquier época del año; su nombre es Abaj Takalik.

Este lugar es considerado como uno de los centros ceremoniales más antiguos y extensos de la bocacosta guatemalteca.

En dicho lugar se han encontrado monumentos del período Preclásico. Allí se puede apreciar la Estela No. 2, fechada en el 200 antes de Cristo y la Estela No. 5, que figura como una de las más tardías de ese período, fechada en la Cuenta Larga y que data del año 126 después de Cristo. Esta última se considera que fue tallada 166 años antes que la estela más temprana encontrada en el centro de Tikal, (en el departamento de Petén), lo cual nos hace ver comparativamente su importancia.

Además se han podido encontrar evidencias de que Abaj Takalik y otros centros Prehispánicos en el departamento funcionaron como sitios de enlace entre los pueblos ubicados en el sur y occidente con los del centro y norte guatemalteco.

De manera igual a la mayor parte de los centros ceremoniales del mismo período, estas ciudades fueron abandonadas, sin conocerse los motivos exactos que llevaron a sus habitantes a hacerlo. Uno de los atractivos turísticos de mayor importancia con que cuenta Abaj Takalik y por el cual no se debe dejar de visitar, es La Cueva del Encanto en la cual se han descubierto vestigios arqueológicos de los mayas del Preclásico y Clásico, los que han permitido llegar a reconstruir parte de la vida de esta gran civilización y de la cual se narran infinidad de leyendas. Son de gran importancia los sitios arqueológicos: Alejos, La Tortuga, San Juan Noj y Río Jesús.

En el museo arqueológico ubicado en el centro de la ciudad de Retalhuleu se exhibe un considerable número de piezas arqueológicas, las cuales dan evidencia y manifiestan el notable grado de desarrollo que alcanzaron los antiguos habitantes del departamento, el cual se encuentra abierto a los visitantes que desean apreciar elementos de la cultura material de esta incomparable civilización.

Referentes del período Hispánico (1524-1821), nos describen que el departamento era visitado como punto de tránsito para llegar a Soconusco y Tehuantepeque (actualmente en la República de México), o de estos puntos hacia la capital de la Provincia de Guatemala. Situación que prosigue en la actualidad, siendo punto de referencia por el paso comercial y turístico de personas que transitan por la frontera de Tecún Umán y El Carmen (en el departamento de San Marcos).

La población mayoritaria durante la época Hispánica la constituían habitantes indígenas del grupo quiché. En el presente, mayahablantes de este idioma se ubican en los municipios de Retalhuleu, San Sebastián, Santa Cruz Muluá, San Martín Zapotitlán, San Felipe, San Andrés Villa Seca, Champerico, Nuevo San Carlos y El Asintal. Comunidades que mantienen arraigados sus patrones culturales, heredados de una cultura milenaria y rica en costumbres y tradiciones que han preservado vigentes a lo largo de muchos siglos. Costumbres que se pueden apreciar vívidamente hoy en día en estos municipios, como lo son: el tradicional día de plaza donde se ofrecen productos de diversa índole, con suma sencillez e informalidad.

Las fuentes históricas relatan sobre la exuberancia de los ríos Ocós, Sis, Tilapa y Samalá, cuyas cuencas atraviesan el departamento, los cuales no solamente eran extensos y caudalosos, sino además relatan viajeros y cronistas del período colonial, que sus aguas eran peligrosas ya que estaban infestadas de lagartos, en asecho de quien atravesara sus causes.

Así como sus riberas y alrededores, estaban densamente cubiertos de bosques tropicales, que albergaban a infinidad de especies animales, muchas de las cuales aún permanecen refugiadas en esta región. Actualmente estos ríos, principalmente el Samalá, son soberbios e impetuosos.
El legado arquitectónico y escultórico de este período se aprecia en los templos católicos de los municipios de San Martín Zapotitlán, Santa Cruz Muluá y Retalhuleu.

Retalhuleu moderno

Es durante el período Republicano (1821 a nuestros días), que se crea el departamento de Retalhuleu por Decreto del 16 de Octubre de 1877, al tomarse en cuenta el incremento del comercio y la agricultura en la región. Y debido a la dificultad de llevar a cabo la administración del departamento de Suchitepéquez se estableció que una parte de este, formaría este nuevo departamento.

Es en el año de 1849 que quedan habilitadas las aduanas para el comercio de importación y exportación en Champerico, constituyéndose en uno de los puntos de mayor importancia de entrada marítima por el Océano Pacífico de Centroamérica. A esto hay que agregar la belleza de sus playas como centro de esparcimiento y recreación, atractivo que se ha mantenido hasta la fecha.

La pujanza económica que alcanzó el departamento a partir del período Liberal en la última parte del siglo XIX, como resultado del cultivo del café, permitió al departamento ubicarse como uno de los lugares más prósperos del país, debido a la fertilidad y riqueza de su suelo.

A finales del siglo XX, se puede afirmar que Retalhuleu es uno de los departamentos más ricos de la Costa Pacífica y aún más notoria es su prosperidad, cordialidad, belleza natural y cultural, que lo ha situado como uno de los departamentos más importantes del país.

Su situación geográfica, le augura un potencial de desarrollo a sus habitantes, dadas las características singulares, al ubicarse como punto de confluencia entre la zona del Altiplano Occidental del país, y la zona Costa Sur Pacífica. Además, representa un punto estratégico para el desarrollo de la región, y que es aprovechado por los retaltecos.

 

Calle de Retalhuleu.
Al fondo se observa la Catedral.

Patrimonio cultural

Retalhuleu se le denomina como “La Capital del Mundo” debido, según cuentan sus pobladores, a la riqueza de sus recursos, hospitalidad de su gente y la exuberancia de su naturaleza.

Se considera que el nombre de Retalhuleu proviene etimológicamente de dos voces: retal que en idioma quiché se interpreta como “señal” y huleu que significa “hoyo de tierra”; lo cual se puede definir como “señal de tierra”. Otra versión sobre el origen del nombre señala que, durante la época en que llegó Pedro de Alvarado a conquistar dichas tierras, formó con su espada una señal en el aire, indicando la separación en dos del territorio que vislumbraba; del lado derecho indicó al territorio del pueblo mam y del lado izquierdo al área del pueblo quiché; quedando este último límite sobre el Río Nil, en lo que actualmente es la cabecera departamental de Retalhuleu.

A nivel de tradiciones culturales, Retalhuleu cuenta con una variedad de manifestaciones de gran esplendor, las que se representan con una singular exposición y colorido, particularmente durante las celebraciones patronales y festejos titulares en cada uno de los nueve municipios que conforman el departamento; las cuales son apreciadas y degustadas por propios y foráneos.

Dentro de las actividades que sobresalen se encuentran: las festividades de las Cofradías y las actividades patronales de las comunidades, llenas de gala, pompa y alegría. A ellas se integran elementos comerciales y de diversión. No son menos importantes las actividades tradicionales que se llevan a cabo el 2 de Noviembre, Día de Los Finados; la celebración de la Independencia el 14 y 15 de Septiembre; el festejo de carnaval; y sobre todo las conmemoraciones durante la Semana Santa, en las que cada pueblo muestra su devoción y respeto en un mundo altamente encerrado en un sincretismo religioso, digno de observar.

La gama de expresiones culturales de los retaltecos proviene de costumbres heredadas por ladinos e indígenas mayas que se han adaptado a las nuevas formas de la civilización, aunque en algunos espacios del departamento sobreviven manifestaciones culturales, que parece como si estuvieran congeladas en el tiempo, siendo éstas: el respeto a los miembros de la familia, el respeto a la naturaleza, y sobre todo la sencillez y aprecio por la vida. Por eso, los extranjeros que llegan al departamento a visitarlo no tienen dificultad en adaptarse a sus costumbres.

Podemos decir que tanto histórica, cultural y socialmente el departamento ha atraído a infinidad de visitantes quienes se han quedado satisfechos e impresionados ante la belleza de los atractivos de Retalhuleu. Desde el siglo XVI, los viajeros aseguran que quien llegue a este lugar no podrá resistir de la magia que ofrece este paraíso tropical.

Entrada a la cueva de El Encanto en El Asintal.

Es el corazón de la Costa Cuca

El departamento de Retalhuleu, de la región suroccidental de Guatemala, es uno de los territorios más representativos de la Costa Cuca; en verdad, constituye el corazón de la misma. Está situado entre el pie de monte de la imponente Cordillera Volcánica y el mar, de tal suerte que sus terrenos más elevados apenas si alcanzan 900 metros de altitud. Resulta de temperamento cálido, húmedo, de suelos muy fértiles y de una vitalidad asombrosa.

Peculiar geografía

Geográficamente hablando, Retalhuleu es un terreno de gran homogeneidad. Las dilatadas planicies son su rasgo más evidente, y sólo de vez en cuando se encuentran interrumpidas por modestas ondulaciones y depresiones. En general, posee únicamente dos zonas topográficas: la montuosa del pie de monte al norte y la llana del litoral oceánico al sur. Debido al trazo topográfico que le diera la existencia administrativa, la zona de montes es estrecha y representa no más del 10% de las tierras; la otra es relativamente ancha y mayoritaria.

Los montes nunca llegan a ser espectaculares. Localizados en una franja de apenas 300 a 900 metros sobre el nivel del mar, conforman un espacio de estribaciones montañosas de suave pendiente. Los rangos de humedad atmosférica son elevados ahí, y las lluvias se presentan con generosidad y abundancia. Agregado lo anterior, a la descollante fertilidad de los suelos, se tiene un área de enorme productividad y de evidente riqueza ecológica. No es de extrañar que se asienten en ella siete de las nueve cabeceras municipales del departamento.

Hacia la zona meridional, Retalhuleu se extiende en dilatadas planicies hacia el Océano Pacífico. En esta región los terrenos muestran pendientes casi imperceptibles, que raramente llegan a ser de 5% (de 1 a 2% resulta el rango común). Un detalle particular lo constituyen los llamados zanjones. Son discretas hondonadas, debidas a procesos erosivos, que cortan la continuidad de la planicie y crean un cosmos de hábitats especiales para la vida silvestre. La zona culmina, en el litoral oceánico, con infinidad de médanos, estuarios, manglares, bocabarras, cenagosos deltas, playas y profusión de aves acuáticas y otros seres vivos.

El agua superficial llega a ser un elemento muy distintivo de la campiña retalteca. Es tal su abundancia que, con toda probabilidad, puede afirmarse que Retalhuleu es el departamento más recorrido por ríos. Esto es resultado de la copiosa precipitación pluvial en la vertiente volcánica situada al norte. El más caudaloso de cuantos discurren ahí es el Samalá, que viene desde Quetzaltenango. El Ocosito y el Sis forman sus límites occidental y oriental, respectivamente. Los demás casi forman un enrejado, tal es su abundancia.

De la geografía a la ecología

Como se habrá podido deducir, la disposición de los elementos geográficos de Retalhuleu son propicios para desarrollar ciertas condiciones ecológicas distintivas. Así, en la zona de montes y suaves ondulaciones, los ecosistemas selváticos son los privativos. Son parte del bioma de Selva Subtropical Húmeda, que en este nivel tan bajo poseen innumerables árboles de virola, volador, hormigo, guapinol y conacaste.

Entre las aves, las pericas, quenques, quebrantahuesos y urracas son características. El humano ha aprovechado la extrema fertilidad local, y ha implantado cultivos de café, cardamomo, cacao y hule.

Derecha: Río Nil en El Asintal.

La planicie, abanicada por innumerables corrientes, se ha cubierto de suelos volcánicos muy ricos. Originalmente estuvo poblada de tupidas selvas tropicales, que ahora sólo persisten escondidas en los zanjones. Eso hace de estas depresiones un insustituible medio para resguardar naturalmente bolsones de la Naturaleza primigenia. Otros ecosistemas de la llanura son los bosques de galería. Se llama así a las comunidades naturales que se desarrollan a lo largo de los ríos; tienen identidad propia y constituyen otro tipo de refugio para la vida silvestre.

Los bolsones y bosques de galería alternan con pastizales, en donde grandes árboles de conacaste, ceiba y palo blanco crecen dispersos, como salpicados. En conjunto forman el bioma de Sabana Tropical Húmeda, que domina toda la planicie costera del Pacífico de Guatemala.
Pero una característica preeminente de Retalhuleu son las pampas. Son sistemas naturales costeros, que conforman estancias llanas y anegadizas saturadas de lagunetas, lagunas, pantanos, meandros abandonados y brazos de ríos. Se forman en las tierras más bajas, en donde el agua de las corrientes se ve parcialmente retenida por las condiciones propias del terreno.

Y, casi en la línea del mar, antes de alcanzar los ecosistemas de dunas costeras, se halla el rico conjunto de esteros, bocabarras y deltas. Paraíso de mangles, reptiles y aves acuáticas, es la culminación de una Naturaleza exuberante.

Atractivos naturales de pampas, ríos y manglares a playas

En Retalhuleu, la Naturaleza se expresa con inusitado vigor y exuberancia. Es más, está organizada con tal variedad de hábitats que uno se ve tentado a pensar que existe una correspondiente variedad de atractivos para el desarrollo de ecoturismo. Sin embargo, esto es verdad, para ello se requiere de un turista especial. Un tipo de visitante que ni acudirá en tropel ni requerirá de hoteles y restaurantes ostentosos.

Ahí llega el verdadero amante de la Naturaleza. Aquel que pasa muchas horas del día sentado a la vera de las pampas, con binoculares o cámara fotográfica al punto, solazándose con el espléndido teatro que organiza la flora y la fauna. O aquel que, redes al hombro, recorra incansablemente los ríos en busca de una pesca que le permita comprender algo de la historia natural de las corrientes. Tal vez sea el ceñudo escritor que busca el espacio apropiado para dar rienda suelta a la imaginación. O quizá se trate de familias completas las que vayan en pos de un motivo para la recreación. En este caso no será infrecuente verlas en los balnearios fluviales, disfrutando a la sombra de un cocotero, un manglar, un flamboyán o un frondoso conacaste... estos, que crecerán en la ribera, podrán ser testigos de los refrescantes baños que pueden tomarse en las transeúntes aguas. Hay una gran cantidad de balnearios de este tipo a lo largo y ancho del departamento, invariablemente dotados de las facilidades necesarias para lograr una visita placentera o un día campestre reconfortante.

Pero, los más poderosos atractivos de Retalhuleu se encuentran a la orilla del mar. Sus playas marinas son el más fuerte recurso ecoturístico, pues las hay para todos los gustos. Con la comodidad de los hoteles y restaurantes de lujo, con las infaltables casetas y comedores que ofrecen platos de mariscos que proceden del mismo sitio, y hasta las más aisladas, que permiten una comunidad más íntima con el abundante sol y la brisa. Aún estas últimas están al alcance de quien las busque.

Las más conocidas playas están Tres Cruces, El Chico, Manchón, Champerico y Tulate. Champerico es un puerto con todas las comodidades que la civilización ofrece: comunicación, energía eléctrica, servicios médicos y de salud pública, hospedajes, restaurantes, comedores y transportes. A él se llega, pasando por la cabecera del departamento, por medio de la Carretera Departamental 9-S, que entronca con la internacional CA-2 en la población de San Sebastián. La 9-S es una carretera cómoda y totalmente asfaltada.

Atardecer en la playa de Champerico.

Las playas de El Manchón son más agrestes. Se alcanzan a través de un camino de tierra corto, que parte de la carretera 9-S pocos kilómetros antes de llegar a Champerico. En este sitio hay muchos motivos más para entrar en contacto con la Naturaleza, pues persisten varios esteros bordeados de manglares. Se presentan, por consiguiente, innumerables oportunidades para pescar, caminar, fotografiar, bañarse, o disfrutar el abundante sol.

Agradables playas son las Tulate. Para llegar ahí debe tomarse una ruta diferente, tan cómoda como la de Champerico, que también enlaza con la CA-2 pero en la población de Cuyotenango, del departamento de Suchitepéquez. No hay tanto desarrollo como en el puerto, pero sí hay servicios como para lograr una visita placentera. Los esteros de Tulate gozan de gran fama por su riqueza biológica, pero también porque forman paisajes de belleza espectacular. Los paseos en lancha son aquí una actividad que nadie desaprovecha, pues constituyen un velado pretexto para adquirir el envidiable bronceado de la gente de mar.

 

• Guía de infraestructura de este departamento