| Sitios Arqueológicos Mencionaremos entre otros los siguientes: - Santa Cruz del Quiché: Gumarkaaj. - Chichicastenango: Pascual Ab'aj y la Iglesia Parroquial y el Calvario. - Sacapulas: Xutixtiox, Chuitinamit, Xolpocol. - San Andrés Sajcabajá: Mixcolajá, Patzac, Pantzac. - Uspantán: Cawinal, Peña Flor, Agua Colorada. - San Juan Cotzal: Achitz, Caquixaj, Chipal, Oncap. - Cunén: Balbitz, Chijaam. - Chajul: Ilom, Xacbal, Huil. Lugares recreativos - Cunén: Las Grutas, La Meseta y Las Doncellas. - Sacapulas: Río Negro. - Santa Cruz del Quiché: La Laguna de Lemoa y Sepelá. - Nebaj: Las Cataratas de Nebaj.  | Trajes típicos El departamento del Quiché es una de las regiones de Guatemala, que tiene una diversidad de trajes. Por ejemplo, sólo en el Triángulo Ixil se encuentran diferentes colores, siendo distinto el traje de Chajul al de Nebaj y San Juan Cotzal. Izquierda: Mujeres en feria de Joyabaj. | El traje de Cunén, es diferente al de Sacapulas, por los picos que llevan los güipiles y la forma de usar el corte. En cuanto a Uspantán, es importante reconocer que existen dos trajes: el uspanteco antiguo que es parecido al de Cunén y el uspanteco moderno que es parecido al traje del municipio de Santa Cruz del Quiché. El traje de Chichicastenango es peculiar y único en la región, tanto en hombres como en mujeres. Así como el traje de Joyabaj que se parece un poco al cubulero de Baja Verapaz.  Laguna de Lemoa en Santa Cruz del Quiché. Tres cordilleras; un territorio Su dilatada extensión adquiere una configuración alargada, de norte a sur. El extremo meridional es como una cuña que se introduce en los departamentos de Sololá y Chimaltenango; el septentrional, mientras tanto, es parte de la recta que forma la frontera internacional Guatemala-México. Debido a tan peculiar disposición, los grados de desarrollo son radicalmente disímiles. Es muy intenso en el sur, de intensidad media en la porción central y absolutamente desordenado y caótico en la zona norteña. La delimitación territorial de los departamentos, ni por asomo se ha hecho sobre bases geográficas. Éstas, invariablemente, han girado alrededor de intereses económicos y políticos. Por eso no puede generalizarse una historia común para todas las tierras de Quiché. Puede decirse, eso sí, que casi toda la comarca es parte de los terrenos más arcaicos de Guatemala, aquellos que surgieron a consecuencia de los procesos tectónicos más antiguos de que se tenga noticia. Tales procesos dieron origen, entre otras, a las cordilleras Los Cuchumatanes y Chuacús, cuyas secciones locales forman casi el 97 por ciento del departamento. El 3 por ciento restante corresponde a la Cordillera Volcánica, más joven y de historia geológica diferente. Con estas cadenas montañosas, y con las depresiones que las separan, se establece en Quiché un patrón geográfico interesante. Consta de seis bandas paralelas, cada una orientada en sentido este-oeste. Principiando en el extremo norte, la primera es la zona de tierras bajas que penetra desde Petén. A continuación se levanta el primer complejo montañoso: Los Cuchumatanes, que procede de Huehuetenango. Luego, más al sur, se encuentra la primera depresión: el Valle del Río Negro, que aguas abajo se llamará Chixoy. Después del valle se eleva la otra cadena orográfica, Chuacús, que nace cerca del límite occidental del departamento. Termina esta cadena en otra depresión, menos profunda que la primera, que es parte del Valle Alto del Río Grande, que habrá de llamarse Motagua al entrar a Zacapa. Y, al sur de este otro valle, aparece la tercera zona de montañas volcánicas, la que forma la cuña que penetra los departamentos vecinos. | De la geografía a la geología Como resultado de dicho patrón geográfico, ha surgido a la vida un mundo ecológico fantástico, contrastante como ningún otro en el resto del territorio nacional. En las tierras bajas del norte, por ejemplo, se hallan las selvas tropicales más lluviosas. Las precipitaciones ahí son del orden de 4,000 a 6,000 milímetros anuales. La diversidad biológica es formidable, aunque los suelos son de una pobreza increíble. El paisaje es muy parecido al del norte de Alta Verapaz, con profusión de cavernas, manantiales, sumideros de ríos y montes calizos. |  Unión de Ríos Blanco y Negro en Sacapulas. | Entre esta zona y el Valle del Río Negro, sin la majestuosidad de los Altos Cuchumatanes huehuetecos, se alza el brazo oriental de la cordillera. Sobre la cumbre se ha desarrollado el magnífico Bosque de Montaña, ese fresco conjunto de ecosistemas en donde predominan los pinos y las encinas. Mientras, al sur, el valle ha resultado restringido en extremo a las lluvias. Aquí los promedios anuales apenas son de 500 a 600 milímetros. Consecuentemente, los ecosistemas son de Chaparral Espinoso, calurosos, secos, semidesérticos, ricamente poblados por cactos, zarzas, acacias y otros vegetales punzantes. La siguiente banda ecológica es la de las tierras altas de la Sierra de Chuacús. De altitud media ligeramente inferior a la de Los Cuchumatanes, es la que soporta a la mayor cantidad de la población humana del departamento. Resultado de ello es que sus ecosistemas primigenios, del mismo bioma que los de las otras tierras altas, casi han desaparecido. Originalmente constaban de pinares, encinares y bosque mixtos de pino-encina. Comunidades naturales como éstas son las que se han establecido también en la fracción de montañas volcánicas del extremo sur. Sobre las tierras que forman el desfiladero del Río Grande, los ecosistemas forestales del Bosque de Montaña se diversifican más que en las cumbres. Las condiciones son secas, pero las altitudes no bajan más allá de 1,500 metros. Por eso, no se desarrollan condiciones de Chaparral Espinoso, aunque se insinúan. En los bosques de estas barrancas aparecen árboles de palojiote, guachipilín, madroño y abundantes estoraques. Se ve, pues, que Quiché es un territorio extraordinario, antiquísimo, partido en varios pedazos como consecuencia de ser atravesado por las pavorosas fallas geológicas Polochic y Motagua. Pero, con todo, conforma un mundo espectacular. Atractivos turísticos La esplendorosa Zona Reina. A mediados de la década de los 50, y quizás hasta principios de la década de los 70, hablar de la Zona Reina era cosa común. Se llamaba así a una región inmersa en enigmas, rodeada de fascinantes relatos y leyendas de la naturaleza. Se decía que constituía una selva muy cerrada, ocupada en todos sus rincones por los animales más variados. Relatos de encuentros con grandes fieras, con seres desconocidos, con lugares salvajes o con cavernas misteriosas eran frecuentes. La Zona Reina abarcaba tierras que van de la cumbre de Los Cuchumatanes quichelenses, hasta los confines del norte del departamento. Un recuerdo de ella es la recientemente declarada Reserva de la Biosfera Visís-Cabá, del municipio de Chajul. Por razones obvias, esta Reserva es una de las joyas más preciadas del sistema guatemalteco de áreas protegidas. Los ecosistemas que conserva, y las facilidades que ofrece para conocerlos, son extremadamente especiales. Es la única puerta que nos queda para reentrar a un esplendoroso mundo, al reino de los misterios, de las leyendas y de los relatos fantásticos. Es cierto que más allá de Santa Cruz del Quiché, la cabecera departamental, los bosques persisten con señorial magnificencia, pero cuando el cielo se pinta de encarnado sobre ellos, los paisajes adquieren ribetes de arrolladora belleza. Dignos escenarios para artistas, escritores, fotógrafos y turistas, es decir, para los amantes de la naturaleza. A pesar de tan favorables condiciones y muchos potenciales destinos para la práctica del turismo orientado a la naturaleza, éste casi no ha progresado en Quiché. Mencionaremos aquí, únicamente los más tradicionales. Balneario de Pachitac. Dista ocho kilómetros de Santa Cruz del Quiché. Ha sido bastante desarrollado para facilitar las visitas. Cuenta con una pequeña laguneta, piscina, baños individuales y canchas para jugar baloncesto y voleibol. Tiene gran afluencia de visitantes, en particular los fines de semana y días feriados o de asueto. Los alrededores son muy agradables. Todo el sitio es ideal para caminatas, recreación, observación de la naturaleza, natación, baños, fotografía, descanso o relajamiento. Balneario Chocoyá. Dista cuatro kilómetros de la cabecera departamental. Es parte del arroyo del mismo nombre, que cuenta con agua fría, especial para tomar un baño de revitalización. Los alrededores son apacibles y placenteros. Los recursos para distraerse son ilimitados. Laguna Lemoa. Localmente a esta laguna se le llama El espejo de Santa Cruz. Se localiza a seis kilómetros de la cabecera del departamento, a la orilla de la carretera asfaltada que va a Chichicastenango. En ella se puede pescar con anzuelo o tomar un baño. La rodea un fragante pinar, a cuya sombra se han construido pequeñas cabañas y parrillas para cocinar, asar carne o los pescados provenientes de la pesca. Ideal para días de campo, para disfrutar del aroma de la tierra húmeda o del fresco viento que sopla entre los pinos. No está demás agregar que es un verdadero oasis para descansar a mitad de una jornada de viaje. Cerro Pascual Ab'aj. También llamado Cerro T'urkaj, se encuentra a tres kilómetros de la Villa de Chichicastenango. Es más conocido por la permanencia de rituales del pueblo k'iche', por lo que se le considera un lugar sagrado. Además, el cerro concentra los atractivos propios de un ambiente natural: senderos, bosques, paisajes, encuentros con fauna silvestre, variedad de aves e infinidad de motivos para la recreación. | Salinas de Sacapulas. Ésta es una mina de sal negra, que localmente se conoce como xupej, de la que se dice posee propiedades medicinales. Se encuentra a orillas del Río Negro. En las vecindades hay varias fuentes de aguas termales curativas, en forma de pozas. Por eso, y porque son accesibles y se hallan en un ambiente hermoso, muchos turistas nacionales y extranjeros acuden a bañarse y a pasear. Cerca de ahí están los parajes Río Blanco, Trapichitos y Tzununul, de incomparable belleza escénica. |  | Reserva de la Biosfera Visís-Cabá. La más soberbia muestra existente de la legendaria Zona Reina. La selva es magnífica, rica y con gran diversidad de fauna y flora. Pertenece al municipio de Chajul, un pueblo en donde la belleza rural resulta incomparable. A pesar de su lejanía, esta Reserva es accesible por camino de tierra, y ofrece muchas oportunidades de paseo, estudio, investigación y conocimiento del medio. |