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Reserva Bio-Itzá en Petén

"Verdes, verdes, verdes", esa pequeña frase poetizada por el Premio Nobel Miguel Angel Asturias, le viene como anillo al dedo a este pequeño y a la vez gran espacio en el municipio de San José, en Petén, donde se encuentra la Reserva Bio-Itzá. Este progresista municipio, se ubica en la región norte del departamento del Petén y fue fundado en 1895. Su cabecera municipal es San José y está situada sobre una loma pedregosa adornada de árboles frutales.

Para llegar a la comunidad de San José, ubicada al otro lado del lago Petén Itzá, es necesario partir en lancha desde la Isla de Flores o bien desde Santa Elena. Esta pequeña comunidad con una población que no sobrepasa el millar de personas, se encuentra lejos del bullicio turístico de Tikal y de la ajetreada vida comercial de Santa Elena y San Benito.

El municipio de San José es ideal para explorar Petén y adentrarse en su misterioso mundo verde, tal y como lo citara Virgilio Rodríguez Macal. Dentro de sus atracciones más cercanas está el sitio arqueológico de Mo'tul, que conjuga la magia de la historia Maya al haber servido como un puerto comercial, así como balnearios a orillas del lago y la Reserva Bio-Itzá.

Además, es el único municipio de Petén que tiene su señalización de calles tanto en español como en Itzá, y donde los pobladores se esfuerzan cada día por preservar sus raíces.
La población de esta área, es celosa de conservar su idioma, costumbres y tradiciones, entre ellas la procesión de la Santa Calavera que recorre las calles del pueblo el uno de noviembre, y la fiesta de La Cabeza de Coche que se celebra el 3 de mayo. En esta festividad se hace una ceremonia para recibir las lluvias ya que siempre llueve ese día, lo que es presagio de buena cosecha.

Es nuestro patrimonio

El celo por conservar sus orígenes motivó a los dirigentes de la comunidad a trabajar por la preservación de los 36 kilómetros cuadrados que comprenden la Reserva Bio-Itzá. Así como por la tranquilidad y ornato que se aprecia en sus calles, parques y playas.

La limpieza y armonía que se puede disfrutar al visitar este municipio, coquetea tiernamente con lo ancestral de sus tradiciones y de las intensas y coloridas leyendas populares que cautivan y embrujan el espítitu aventurero de los visitantes.

Sólo para exploradores

Para penetrar a la Bio-Itzá es necesario realizar un recorrido de una hora en caballo o vehículo de doble tracción, únicamente en verano.

Al ingresar a la biosfera se percibe el cambio de clima, la frescura de la sombra de los árboles de bosques tropicales y el canto de cientos de aves silvestres dan la bienvenida a sus visitantes.

La exuberancia de esta reserva es incontable, las oropéndolas, cotuzas, monos saraguates, pizotes, caballeros y "pájaros tapa caminos", pintan las riquezas del lugar al atardecer.

La gran variedad de árboles, ramones, cedros, caobas, y una extensa variedad de bejucos, hacen que el verdor de este lugar sea impenetrable.

El eco-campamento instalado en la reserva está provisto de ranchos que a su vez fungen como dormitorio, comedor y cocina. El visitante con espíritu aventurero puede dormir en hamacas protegidas por mosquiteros, elaborados de manta de tejido similar a la tela de gasa. El fuerte sabor del té de hoja de pimienta petenera da los buenos días a quienes se aventuran a dar paseos eco-científicos. Esta planta al igual que la "curalotodo", el té de limón, "mano de tigre" y el cilantrillo, forman parte de las más de 150 plantas medicinales del botiquín que la naturaleza provee a los habitantes de San José.

Los amantes de la arqueología también pueden realizar caminatas para observar de cerca los montículos o tumbas mayas, aunque desafortunadamente, como en muchos de los sitios arqueológicos de Petén, han sido depredados por saqueadores.

Para conocer la reserva Bio-Itzá es necesario contratar el servicio de tour con guías. Esto se puede hacer ya sea en la sede de la Escuela Ecológico-Cultural de Idioma Español, de la comunidad de San José, o a través de la agencia de viajes Ecomaya.

Español y algo más

Las clases de español de la Escuela Ecológico-Cultural de Español son de 4 a 6 horas por día, de lunes a viernes. Maestros calificados trabajan de forma individual con cada estudiante extranjero y se emplea el método personalizado para conocer las preferencias y necesidades de cada alumno.

Los diálogos, la escritura y la gramática, se desarrollan en un pensum ecológico y cultural que incorpora temas sobre el pueblo itzá y su conocimiento tradicional del medio ambiente. Los estudiantes viven con una familia de la localidad, lo que les da la oportunidad de aprender acerca de las riquezas de la cultura Itzá y gracias a la interacción con los habitantes de San José, pueden hablar en español.

La escuela funciona también con el apoyo de la Academia de Lenguas Mayas, que se encarga de investigar los orígenes del idioma itzá. Todos los estudiantes son bienvenidos a visitarla y participar en sus actividades. Además de la enseñanza del idioma español, los habitantes de San José creen que es de gran importancia rescatar los fundamentos de su cultura, por lo que fomentan la enseñanza del idioma maya itzá tanto en escuelas de la localidad, como en la Escuela Ecológico-Cultural de Español.

Redacción viajes

 

 

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