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Aire, agua y tierra, camino para Ceibal

Desciendo del avión en Santa Elena Petén y casi sin meditarlo subo a un bus que se dirige a Sayaxché. Una hora después cambio de transporte, ahora en una lancha me encamino a Ceibal. Me espera una hora de recorrido por el río La Pasión y un paisaje verde, como el jade, se presenta ante mis ojos.

El río La Pasión nace en las tierras altas de Guatemala y en su cauce navegamos observando cómo la naturaleza se refleja en sus aguas.

Unos 20 minutos después de haber salido, el lanchero detiene el motor y se acerca sigilosamente a la orilla. Confundido entre los troncos de los árboles, un enorme cocodrilo toma sol. La experiencia de estar a un par de metros de este animal trastorna al grupo, en su mayoría españoles y chilenos. Las cámaras se activan y la lancha se inclina un poco hacia el lado que da a la orilla, donde se encuentra el gran reptil. La advertencia del lanchero de que pueden caerse al río los hace reaccionar y sentarse nuevamente, no sin dejar de mirar a ese sorprendente animal.

Continuamos el viaje con la emoción latente, ahora todos pendientes de que en algún momento aparezca otro cocodrilo y, en efecto, repetimos la experiencia un par de veces más, además observando cómo la naturaleza va cambiando conforme nos aproximamos al sitio arqueológico de Ceibal. La vegetación se vuelve más espesa, el vuelo de algunas aves es más continuo y el calor se siente mucho más intenso.

El río La Pasión se impone, y en sus aguas alberga a varias especies animales.
Con los pies sobre la tierra

La lancha llega hasta el muelle y mientras desembarcamos, el guía nos recuerda aplicarnos más repelente y no perdernos del grupo. Unos minutos después estamos listos y nos dirigimos al sitio arqueológico. El sendero es estrecho y empinado, las lluvias del día anterior han dejado el suelo resbaloso y pasado un par de minutos no puedo evitar tocar el suelo, como si quisiera conocer mejor el territorio.

Tras levantarme de la primera caída, mi atención se concentra en la naturaleza que me rodea. Hay gran cantidad de ceibas, consideradas por los mayas como árbol sagrado, y palmas de corozo se alzan sobre nuestras cabezas, esparciendo sus ramas en forma de un techo natural que nos libra de los fuertes rayos solares y disminuye un poco la temperatura que nos derrite.

Historia

Ceibal, tras pasar inadvertido durante el Período Clásico, creció rápidamente a partir de entonces, hasta tener una población de unas diez mil personas alrededor del año 900 antes de Cristo. Durante el período Posclásico Ceibal entró en decadencia y sus templos fueron cubiertos por la espesa selva.

Son pocas las estructuras que pueden apreciarse en Ceibal, lo que más llama la atención de los turistas son las estelas que se encuentran en el parque.
Su descubrimiento

Este sitio arqueológico se localiza a 12 kilómetros al este de la cabecera municipal de Sayaxché, sobre la ribera oeste del río La Pasión. Fue declarado Parque Arqueológico, según un acuerdo del Ministerio de Educación en 1985, asignándole un área de protección de 17,612 kilómetros cuadrados. El primer reporte que se tiene del sitio fue hecho por Federico Artes en 1892; el primer investigador que lo visitó fue Teobert Maler, quien le asignó el nombre de Ceibal.

Ruido de algunos insectos, el toc toc de un pájaro carpintero y el revoloteo que ocasiona al pasar un mono aullador, capta la atención de todos los presentes. Nadie habla y todos observan el camino, los árboles y el cielo.

Unos minutos después, ya en pleno sitio, escuchamos al guía Aquilino explicar la importancia del lugar. Ceibal fue el más grande asentamiento durante el período Clásico Tardío. Su poder radicaba en su cercanía al río La Pasión, lo que le daba control en el intercambio comercial.

Los edificios se asientan sobre los desniveles de un cerro, desde el que se domina el valle, el cual se eleva unos 100 metros sobre el nivel del río.












Se compone de un centro ceremonial que cubre un área aproximada de un kilómetro cuadrado. Los 31 monumentos esculpidos con jeroglíficos, en piedra caliza, corresponden a la última fase del período Clásico, y lo más representativo es la apariencia de los personajes en sus estelas.

El Grupo A reúne la mayoría de monumentos, entre ellos 15 estelas en las cuales aún se observa parte de la historia de este monumental sitio.

Este viaje se realizó gracias a Maya Exotic.

El paseo fue breve, porque muchas de las estructuras aún se encuentran cubiertas por vegetación. Sin embargo, la belleza de las estelas que se encuentran en Ceibal y el marco natural que lo rodea, hacen de este lugar un sitio especial que no deben dejar de visitar quienes viajan a Petén.

Claudia Navas