| No imagine, vaya a ver |
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Como un destino propio o como una parada en el trayecto por el Oriente del país, la cueva de Andá Mirá reserva para el turista un momento de solaz y armonía.
Un hombre que iba diariamente a bañarse en las tibias aguas del manantial, que brota dentro de una cueva, tuvo un día una visión. Una hermosa princesa que brillaba como el oro salió a su encuentro y desde entonces quedó convencido de que la bella dama vivía dentro de la cueva. El resto de su vida el hombre pasó tratando de convencer a sus incrédulos amigos y vecinos a quienes insistía: "¡Andá mirá!".
La cueva situada en Jalpatagua, Jutiapa, fue bautizada con esta frase, y en la actualidad recibe diariamente a decenas de turistas quienes no encuentran una princesa dorada, pero sí un lugar donde recrear sus sentidos con el suave abrazo del agua azufrada y el paisaje que ofrecen la vegetación y el río Pululá.
Tomás Corado, trabajador del balneario La Cueva de Andá Mirá y conocedor de la historia del lugar, cuenta que a principios de la década de 1960 el presidente Ydígoras Fuentes pasaba con cierta frecuencia por la ruta, y al ver la belleza de aquel nacimiento de agua ordenó la construcción del balneario.
Actualmente el turicentro, situado en el kilómetro 115 de la ruta oriental, cuenta con tres piscinas que son alimentadas con el agua azufrada de la cueva, cuyo interior mide 12 metros de largo. El recorrido es bastante seguro ya que la profundidad no sobrepasa un metro, pero es conveniente utilizar linternas resistentes al agua.
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Para contemplar la cascada que forma este caudal en su encuentro con el río Pululá, es necesario bajar unos metros caminando entre la vegetación y mojarse hasta las rodillas con las tibias aguas que nacen en las montañas. Además del espectáculo que ofrece la precipitación, grandes piedras invitan a sentarse un momento para contemplar el cálido paisaje y, posiblemente, el trabajo de algún pescador.
- Para llegar al balneario La Cueva de Andá Mirá debe desviarse pocos metros de la carretera, a la altura del kilómetro 115.
- El lugar está abierto al público de lunes a domingo, desde las seis de la mañana y se cierra hasta que el último visitante decide retirarse.
- El precio de la entrada es de Q5.00 por persona. Niños menores de 10 años entran gratuitamente.
- Para bajar al río, los encargados del balneario recomiendan hacerse acompañar por una persona que conozca el lugar.
Lili Beteta |