Viaje a Guatemala

Antigua Guatemala

Guardián del caribe

Ya sea la magia que rodea a los castillos o el hecho de estar en un sitio que fue testigo de historias de piratas, lo cierto es que el Castillo de San Felipe es un destino que no puede dejar de visitarse.

A pesar de ser una estructura militar, originalmente el castillo nació como un inmueble con fines comerciales. Ubicado estratégicamente en el punto de ingreso de los barcos al principal puerto guatemalteco en el Atlántico, su nacimiento obedeció a la necesidad de llevar control de las mercancías que entraban y salían del entonces Reino de Guatemala, y el cobro de impuestos para la Corona.

La primera edificación data de 1604 y consistió en una simple torre de vigilancia: el Torreón de Bustamante, en honor al capitán Pedro de Bustamante, quien fuera el supervisor de su realización. En la actualidad, de dicha construcción se conserva únicamente un muro, que es la pared frontal izquierda.

En 1651 la comercialización y producción del añil en la costa sur, convirtió a las bodegas ubicadas en Izabal en uno de los principales centros económicos de Centroamérica. Es entonces cuando el oidor Lara y Mogrovejo manda a construir un castillo para la defensa de los constantes ataques de piratas, así como para prisión de criminales. Es el mismo Lara y Mogrovejo quien lo nombra Castillo de San Felipe y Lara, en honor a su majestad el rey Felipe II.

Los muros de piedra de San Felipe encierran historia.

Desde esa fecha y hasta mediados del siglo XIX el castillo fue víctima de constantes ataques piratas, que en varias ocasiones destruyeron totalmente la edificación. La caída del añil como producto de exportación y el desarrollo de la era industrial, llevó a su abandono en 1855.

Justamente un siglo más tarde, el arquitecto Francisco Ferrus Roig realiza una investigación, tanto en San Felipe como en el Archivo General de Indias, en España. Los planos y bitácoras que encontró motivaron que a partir de esa fecha, 1955, fuera considerado Monumento Nacional Histórico.

El paisaje invita al descanso y a disfrutar la naturaleza.
El Caribe comienza en San Felipe

Actualmente el castillo se encuentra en el Parque Nacional que lleva su nombre. Rodeado por amplias áreas verdes y playas que permiten bañarse en el río, este destino da a conocer la diversidad con la que cuenta el departamento de Izabal.

A partir de un breve recorrido en lancha es posible adentrarse en el que suele llamarse El Golfete, donde puede apreciarse una variedad de ecosistemas.

El primer destino es un bosque de manglares, los cuales durante la estación seca dejan al descubierto sus raíces permitiendo observar especies de aves, peces, anfibios y mamíferos que habitan en la zona. Si hay suerte es posible ver manatíes, una especie única que posee su hábitat natural en Río Dulce.

Al adentrarse en el curso del río, la flora cambia radicalmente convirtiéndose en un bosque tropical lluvioso. En él se encuentran grandes árboles de maderas duras y semipreciosas, como la caoba. En la copa tienen su hogar monos araña o saraguates y loros de cabeza colorada. En el agua cristalina el visitante puede apreciar róbalos, mojarras e incluso algún caimán del tipo Moreletti.

El Castillo de San Felipe fue, en el pasado, la puerta a Guatemala para el comercio y la guerra. Hoy es el umbral del mágico caribe chapín.

David Durán

Foto: Jorge Morales.

 

 

Lo más consultado:
......................