| San Gil, santuario de las aves | |
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El Cerro San Gil es una sinfonía de hojas verdes, llena de árboles que transmiten frescura y que no dan descanso a la vista. Su verdor está lleno de murmullos insospechados en los cuales se esconde la riqueza de su flora y fauna.
Reserva protegida desde 1992, es una de las regiones del caribe guatemalteco que podría convertirse en la nueva alternativa de rutas ecoturísticas, ya que con sus múltiples encantos promete atraer tanto a visitantes extranjeros como nacionales.
Ahora bien, si usted es un amante del contacto con la naturaleza, hoy disfrutará de los paseos con rutas dirigidas y vigiladas. Escoja entre tres rutas cuyo recorrido es diseñado por organizaciones ecologistas, con ayuda de la comunidad. Una de ellas comienza desde Río Dulce y se dirige hacia la Ruidosa, para luego subir al cerro desde una comunidad llamada San Marcos.
También puede inclinarse por la segunda ruta, especialmente si es aficionado a acampar. Pero si se considera una persona de espíritu libre seguramente pertenece a la categoría de los mochileros. Si éste es su caso, tiene la opción de elegir el recorrido creado especialmente para ese tipo de ecoturistas.
Para quienes la ciencia y el estudio son los pilares de su existencia pueden optar por el tercer recorrido, el cual se desarrolla durante tres días y está dirigido a naturalistas y biólogos interesados en observar y estudiar aves. En esta ruta se hace escala en la estación biológica Chandler, con capacidad para 20 personas y que está equipada para brindar los servicios básicos a sus visitantes.
Todos los paseos cuentan con la participación de los miembros de la comunidad, llamados "maleteros". Ellos coordinan el alquiler y cuidado de los caballos y son quienes se encargan de la alimentación de los visitantes. En este paseo, si lo desea puede contar como guía con un biólogo especializado. Esta ruta se conoce como San Gil-Carboneras.
La organización multisectorial presidida por FUNDAECO y apoyada por representantes de la comunidad, portuaria, empresarios y otras instituciones protectoras del medio ambiente como CONAMA, CONAP y el INAB, son los responsables de la protección y manejo del área de la reserva de Cerro San Gil, y su sede se encuentra ubicada en la 2 Calle 3-11, Colonia Banvi II, Santo Tomás de Castilla.
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Un paseo inolvidable El Cerro San Gil posee un bosque tropical húmedo, es decir un bosque primario que se encuentra ubicado en la parte alta. Para refrescarse, puede bañarse en los nacimientos y pozas de agua en el lado de San Gil-Carboneras.
La otra ruta inicia desde Cayos del Diablo, donde el área tiene un programa de protección y vigilancia, para lo cual se han construido garitas de seguridad. También se cuenta con un mapa interpretativo gracias al cual los visitantes pueden ubicar 30 estaciones, algunas de ellas provistas de bancas para descansar, fabricadas con madera del lugar.
Importancia biológica Dentro de la reserva se observan variedades de árboles originarios de la región, entre los cuales se encuentran: el chicozapote, san ramón, tamarindillo, naranjo, san juan, santa maría y una extensa variedad de palmas, entre ellas la manaca, el corozo, palma la escoba, el lancetillo y la pacaya.
La fauna es rica y se aprecian muy de cerca ejemplares como la mancolola,una variedad especial de ave o bien tucanes, oropéndolas, aguiluchos, negriblanco y rey zope. Por otra parte, le darán la bienvenida mamíferos que habitan el cerro, como el micoaraña, micoleón o tepezcuintle. Con suerte observará, no tan de cerca por supuesto, jaguares o tigres, ejemplares que aún se encuentran tanto por el lado de las pozas de Las Escobas como por Cayos del Diablo. Pero ellos no son los únicos felinos del cerro, hay pumas y tigrillos. Esta reserva además es hogar de muchas serpientes como la mazacuata, mano de piedra y barba amarilla.
Santuario de aves La reserva comprende un área de 225 hectáreas protegidas. Cuida de una porción de la cobertura boscosa del camino de terracería que conduce a las torres de comunicación de Cerro San Gil.
Este camino es considerado como uno de los mejores lugares para la observación de aves cantoras y rapaces. En el cerro se han identificado alrededor de 360 especies, tanto de aves locales como especies migratorias.
Importancia de su protección El cerro es considerado como el más grande remanente de los bosques tropicales húmedos de la región caribeña de Guatemala.
Constituye un centro documentado de flora y fauna a nivel planetario.
Refugio de importancia hemisférica para la preservación de mas de 360 especies de aves residentes y migratorias.
Refugio para especies amenazadas y en peligro de extinción como el jaguar y el tapir.
Su preservación es importante porque es fuente de agua potable para los habitantes de Puerto Barrios, Santo Tomás de Castilla y decenas de aldeas vecinas.
Protege de la sedimentación a los canales de navegación del puerto de Santo Tomás de Castilla.
Escenario natural con alto potencial para fines educativos, recreativos y ecoturísticos.
Sus mayores atractivos son las cascadas de Las Escobas y los bosques del camino que conducen hacia las torres de la cima del cerro.
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