| Además del sitio arqueológico de Quiriguá que data del período Clásico, y cuyas estelas talladas y estructuras son testigos de una historia perteneciente a la gran civilización maya, encontramos del período Post Clásico infinidad de sitios, como los ubicados en la cuenca del lago de Izabal, Bongo, Murciélago, Sepila, Pataxte, Las Delicias y San Felipe. En los márgenes de los ríos Dulce, Sarstún y Motagua; la presencia de plataformas y montículos son claros indicadores de la riqueza de su ocupación prehispánica. Sin duda la construcción más importante de la época es el Torreón de Bustamante o Castillo de San Felipe de Lara. Esta fortaleza ubicada entre el Río Dulce y el Lago de Izabal, permite recrear una escena típica de cualquier otro punto de la región caribeña; un territorio que durante la colonia debió protegerse de los piratas. Cuanto más se acerca el área al litoral caribe, más heterogénea es la población asentada. En las áreas de frontera con Zacapa y Honduras, la población generalmente es ladina y se dedica al trabajo como mozos de fincas de ganado. Esta población tiene una marcada cultura de carácter español y mantiene vivas las tradiciones propias de los ladinos del oriente del país. En este marco de población se han sumado, desde finales del siglo pasado, los ch'orti'es de Chiquimula, y sin duda durante la colonia esta población fue asimilada. Al noroeste, Izabal ha recibido gran cantidad de q'eqchi'es procedentes de la Verapaz. Hoy, El Estor y Livingston cuentan con una población mayoritariamente q'eqchi'. Debido a eso, estos municipios son ricos en expresiones de esta cultura, ya que éste es uno de los pueblos indígenas que con mayor fuerza conservan sus tradiciones. Por eso, los sistemas festivos hasta de las más pequeñas aldeas se encuentran activos. Encontramos bailes y música tradicional, ceremonias y rituales, grandes conocimientos sobre el bosque e interesantes formas de organización social. Además de los chinos y de los negros anglófonos, también conocidos como creoles, sin duda la población negra caribeña más importante del departamento y la única en el país son los garínagu, que son conocidos como garífunas. Este grupo étnico que recién cumplió doscientos años de vida centroamericana (1797-1997), de filiación lingüística caribe arawak, nos permite adentrarnos en una historia y cultura diferentes a la de los pueblos mayas. Esta población negra tiene una cultura sincrética en la que los elementos africanos, amerindios y europeos se manifiestan de particular manera. Ahora asentados en Puerto Barrios, pero sobre todo en Livingston, le imprimen a la región un carácter particular. Su sistema festivo, es rico en tradiciones y en cuanto al arte de la danza acompañada de la poliritmia de los tambores y de particulares cantos. Su tradición de pescadores y de grandes navegantes permite acercanos a otra cultura desconocida en la Guatemala contemporánea. La espectacular magia del caribe Por: Luis Villar Anleu Es el único departamento de la República de Guatemala que limita con el Océano Atlántico. En consecuencia, es el que representa al Caribe con todo el vigor y la exuberancia que es de esperar en este rincón del continente americano. | En Izabal están el lago y la bahía marina más grandes del país. Sus campiñas son recorridas por el río más caudaloso. Los pantanos más opulentos, la más intrincada red de corrientes superficiales y el mayor porcentaje de espejos de agua se encuentran sobre sus fértiles suelos. Sus selvas son la representación más genuina de la lejana amazonia, en ellas se encuentra una de las diversidades florísticas más ricas de Guatemala. En sus ambientes naturales vive la fauna silvestre más peculiar y distintiva. |  Río Las Escobas en Puerto Barrios | Una historia sorprendente A no ser por la existencia de tres poderosas cadenas montañosas, que se presentan como otras tantas costillas orientadas de noreste a suroeste, todo el departamento sería una extensa planicie. Una es la sierra de Santa Cruz, otra la del Mico, que es una extensión de la de Las Minas, y la del Merendón. Alternando con ellas hay otras tantas planicies, alargadas, orientadas en el mismo sentido. Sobre la primera discurre el río Sarstún, sobre la segunda están los lagos de Izabal y Golfete, así como el Río Dulce, y sobre la tercera serpentea el Río Motagua. Los tres valles deben su existencia a resquebrajamientos de la tierra, tan antiguos como las sierras, que han evolucionado desde tiempos inmemoriales. Cada uno es una falla geológica. Funcionalmente forman un activo conjunto que separa a dos enormes placas tectónicas. La falla que corre entre las sierras de Santa Cruz y la del Mico se separó en dos fracturas. Al medio de ellas los terrenos se hundieron y forman las vastas cuencas de los lagos Izabal y Golfete y el estrecho cañón por donde discurre el Río Dulce. Las tierras de Izabal han resultado ser de una fertilidad asombrosa. Se piensa que el suelo más fértil de Guatemala está ahí, justo en el sitio en donde fue construida la antigua Quiriguá. En la desembocadura del Río Dulce, en la parte noroeste, se ha encargado de depositar sedimentos en la propia orilla del mar. La centenaria acumulación ha creado rasgos espectaculares: la península de Punta de Manabique y, colateralmente, la bahía de Amatique, un rincón oceánico atrapado por suelos de fuentes muy lejanas. Atractivos naturales Bocas del Polochic, Refugio de Vida Silvestre. Es un área protegida en el delta pantanoso del Río Polochic. Tierras inundadas, brazos de ríos, selvas y pastizales. Un escenario espléndido y una vida silvestre prodigiosa. Punta de Manabique, Refugio de Vida Silvestre. La costa caribeña por excelencia. Playas de arena blanquecina, mar somero de aguas cristalinas y suave oleaje, abundante sol, palmeras y un aire saturado de música tropical. Un pedazo del paraíso a la orilla del mar. Cerro San Gil, Reserva Ecológica. Un área protegida que resguarda selvas pluviales de mediana altitud. A pocos pasos de la costa, la cima se envuelve en nubes y brisas del mar. Hay senderos, un hotel de montaña y mucho que conocer y disfrutar. | Chocón Machacas, Biotopo Protegido. A la orilla del Golfete, consta de extensas selvas medio pantanosas, cortadas por riachuelos y salpicadas de lagunas rebosantes de peces, tortugas, aves acuáticas y anfibios. |  | Río Dulce, Parque Nacional. Desde el Castillo de San Felipe, al final del Lago de Izabal, hasta su encuentro con el mar, a la par de Livingston, se encuentran un conjunto de parajes de extraordinaria belleza. Entre el ardiente sol del trópico, la brisa de la costa y la tórrida humedad caribeña, este extenso destino concentra la esencia del departamento. Siete Altares y Punta Cocolí. Dos rasgos geográficos en la costa interior de la Bahía de Amatique. Siete Altares es un conjunto de pozas naturales, creadas por un río selvático; a la orilla misma del mar, pero inusitadamente frescas. En Punta Cocolí la playa trata de hacerse espacio entre la jungla y el mar, pero acepta gustoso a los amantes de la natación y la pesca. Punta de Palma. Playa muy cercana y accesible desde Puerto Barrios. Discreta pero no apartada, visitada pero no hacinada. En épocas de alto turismo se convierte en el paraíso de los niños, de los jóvenes y de los adultos con espíritu juvenil, que llenan sus noches de reggae y otros ritmos tropicales. | Bahía de Amatique. Un eslabón entre el agua dulce del continente y la salada del mar. Forma un extraño mundo con atractivos para todos los gustos. Ideal para remar, navegar a vela o con botes de motor, para nadar, pescar, disfrutar de un plato de comida caribeña, pasear, fotografiar y observar aves del mar o de la jungla. |  | Bahía La Graciosa. Una pequeña extensión de la Bahía de Amatique dentro del pantano de palma de confra. El pantano, de fisonomía selvática, encierra a la Graciosa en un escenario paradisíaco. Un paseo que jamás puede olvidarse. Bahía de Santo Tomás. Otra extensión de la Bahía de Amatique, pero esta vez dentro de las junglas del pie del cerro San Gil. Contiene muchos atractivos particulares, como el balneario Poza Azul o las refrescantes aguas del Río Las Escobas. Canal de Los Ingleses. Este es un canal navegable que comunica a la bahía La Graciosa con el Mar Caribe, seccionando a lo ancho la Punta de Manabique. Un delicioso trayecto entre el mundo agreste del litoral costero, que finaliza en las incomparables playas de la península. Lago de Izabal. Este lago es tan grande y variado que, por sí mismo, sería suficiente para señalar por decenas los atractivos turísticos que contiene. Uno de ellos es Playa Dorada, a la vecindad de la población de Mariscos; uno más es el poblado de El Estor, situado entre el lago y la montaña de Santa Cruz. Río Sarstún, Vía Escénica. Separando Belice de Izabal, el Río Sarstún constituye tanto una ruta histórica como una vía turística de inusitado valor escénico. El curso está flanqueado de manglares y juncales, los que conectan el puerto fluvial de Modesto Méndez con la bahía de Amatique. Río Las Escobas. Esta corriente nace en las cumbres del cerro San Gil. Al despeñarse ladera abajo crea cascadas, rápidos y recodos de hermosura sin par. Descarga al fondo de la bahía de Santo Tomás, en medio de pozas de agua más fresca de lo esperado. No es exagerado decir que a Izabal no le hace falta nada para calificarlo de vergel. También es acertado afirmar que donde el visitante vaya, encontrará suficientes motivos para pasarla bien. |