Viaje a Guatemala

Antigua Guatemala

Amatitlán, un resabio de belleza

A sólo 25 kilómetros de la ciudad se encuentra el municipio de Amatitlán, un lugar en donde la generosidad de la naturaleza amenaza con desaparecer.

Pero sus encantos aún perduran, a pesar de la contaminación que han sufridoel lago de Amatitlán y sus alrededores.

Hace algunos años éste era un destino de fin de semana, de ello dan cuenta los chalets que se encuentran en la orilla del lago donde las personas acudían a practicar deportes acuáticos, a observar el bello paisaje desde el teleférico y a disfrutar de los exquisitos dulces típicos como el mazapán, la pepitoria y las canillitas de leche, que las mengalas vendían en la población.

Hace algunos años éste era un destino de fin de semana, de ello dan cuenta los chalets que se encuentran en la orilla del lago donde las personas acudían a practicar deportes acuáticos, a observar el bello paisaje desde el teleférico y a disfrutar de los exquisitos dulces típicos como el mazapán, la pepitoria y las canillitas de leche, que las mengalas vendían en la población.

En la actualidad, mucho de esto ha desaparecido. La contaminación del lago no permite practicar deportes en sus aguas, pero permanece la belleza que aún refleja el atractivo de la población y el área que la circunda.

El pueblo en sí es pintoresco. El cálido clima de la zona hace que sus habitantes caminen por las calles a toda hora vestidos de colores alegres y mostrando una piel bronceada. Mientras algunos caminan acompasadamente por sus estrechas calles, otros las recorren velozmente en bicicleta. Las ventas de mojarras y seviches siempre están llenas de alegría y música, como invitando al visitante a entrar en ellas y probar sus platillos.

El parque de la Naciones Unidas es un pequeño remanso para quienes buscan aire puro y un sitio de descanso. En él se encuentran réplicas de monumentos arquitectónicos de Guatemala. Otra alternativa es visitar el volcán de Pacaya, parte del entorno ecológico del área. Este volcán expulsa materiales piroclásticos desde hace más de 30 años, su altura es de 2,500 metros y el estar constantemente en erupción lo hace un destino de aventura perfecto. También es posible visitar los balnearios de aguas termales que se encuentran en la población y en la carretera.

Lugares a donde ir en Amatitlán hay muchos. Lo importante es llegar ahí para conocerlo y, si se puede, colaborar con las organizaciones que trabajan para salvar su lago.

Su origen

Hace más de 40 mil años, como producto de movimientos sísmicos y erupciones de los volcanes que rodean el valle de Amatitlán, se formó una gran cavidad y dentro de ella un impresionante lago que medía más de 40 kilómetros cuadrados de extensión. Pero la erosión que ocasionó el correr de las aguas durante miles de años, más el efecto de los movimientos sísmicos, redujeron el lago a una extensión de tan sólo 15 kilómetros cuadrados.

Redacción viajes

 

 

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