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Mixco Viejo, la fortaleza de los Poqomames

Hace quinientos años, Saqik'ajol Nimakaqapek era la orgullosa capital del reino Poqomam. Era una fortaleza militar inexpugnable, gobernada por soberanos severos. Hoy, en cambio, es un destino turístico encantador pero poco explotado, donde reinan la paz y la nostalgia.

A tan sólo 60 kilómetros de la capital, a menos de dos horas de trayecto en automóvil, encontrarás un sitio arqueológico que te ofrece 13 grupos que contienen 120 estructuras (de los cuales seis ya están restaurados), entre ellas pirámides, paredones y dos campos de juego de pelota.

Además, el lugar posee un encanto natural gracias a su abundante vegetación y a los árboles que ayudan a mitigar el calor, pues esta antigua fortaleza militar se encuentra a 880 metros sobre el nivel del mar.

La carretera para llegar a Mixco Viejo es sinuosa, con muchas subidas y bajadas, por lo que es recomendable revisar bien el auto antes de partir. El trayecto, sin embargo, es placentero pues al transitar se observa un paisaje bello, sobre todo en los últimos kilómetros antes de arribar.

Saqik'ajol Nimakaqapek, se podría traducir con mucha libertad como Hijo Blanco Gran Roca del Lecho de Barro, está situada en lo alto de un cerro rodeado por empinados paredones naturales que, a pesar de su privilegiada situación defensiva, cayó en manos de los kaqchikeles, para convertirse entonces en Jilotepeque. Por eso, algunos autores consideran que el nombre correcto del sitio sería Jilotepeque Viejo, que fuera un importante enclave del período Posclásico de la historia maya.

Al llegar, el visitante es recibido por un mapa en relieve del sitio, muy bien elaborado, que te permitirá apreciar todo el conjunto con una sola mirada. Por medio de él, verás que los antiguos habitantes del lugar, aplanaron las simas de los montes para construir allí sus templos y otras estructuras.

Al caminar, un detalle que llama la atención es el tipo de material de construcción. A diferencia de otros sitios arqueológicos, como Tikal por ejemplo, la materia prima que usaron los poqomames fue una piedra que contiene un material que presenta reflejos plateados (probablemente piedra caliza con inclusiones de calcita), el cual le confiere una textura única a todos los conjuntos arquitectónicos del lugar.

Según Víctor Hugo Morales, del Departamento de Formación Turística del Inguat, hasta hace pocas décadas en el sitio abundaban fragmentos de obsidiana (piedra de rayo), pero los turistas los recogían para llevarlos como recuerdo y ahora son casi imposibles de encontrar.

En su libro Mixco Viejo, guía de las ruinas de la plaza fuerte poqomam, publicado en 1968, Henri Lehmann, jefe de la Misión Arqueológica franco-guatemalteca que restauró el sitio, dice que ³los mixqueños habían alcanzado la perfección en el trabajo de la obsidiana que ellos utilizaban para todas sus herramientas... Las láminas, particularmente finas y transparentes, son la admiración de los entendidos en la materia².

Una capital multifacética

Pero la ciudad no fue sólo un cuartel militar, pues también fue un importante centro ceremonial en cuyos templos el pueblo celebraba sus ritos religiosos y se congregaba para disfrutar del famoso juego de pelota maya.

Este último, era una ceremonia que convocaba a miles de espectadores. Por ello, Lehmann considera que muchas de las casas de la zona sirvieron para albergarlos cuando asistían a los juegos, que tenía lugar entre dos equipos que se valían de una pelota forrada de hule que impulsaban con las caderas.

En las paredes de las canchas, se colocaba un marcador. Se trata de hermosas tallas, que representan la cabeza de un monstruo de la cual surge un rostro humano.

Otro monumento que no debes dejar de ver son las pirámides gemelas que no superan los 30 metros de alto y que se dice, fueron construidas para celebrar el vigésimo aniversario del reinado de algún gobernante.

Un detalle llamativo es que en Mixco Viejo sólo se ha encontrado una estela, por lo que se supone que no tuvo muchos cambios de soberanos, ya que solían erigirse para conmemorar esos sucesos.

Definitivamente, Mixco Viejo no posee ni la extensión ni la calidad arquitectónica de ciudades como Tikal o Copán. Pero tiene una belleza única, así como una historia que es digna de recordar gracias a la valentía e ingenio militar de sus habitantes. Además, la cercanía a la capital la hace un destino que vale la pena visitar, pues permite ir, ver y volver en un solo día.

Ciudad llena de anécdotas

Muchas son las historias que se dicen de Mixco Viejo, relacionadas con hechos militares pero, sobre todo, con la fiereza con que se opuso a los conquistadores españoles comandados por Pedro de Alvarado. Uno de los cronistas que la menciona, es Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán en su obra clásica, la Recordación florida.

Uno de los relatos más conocidos cuenta cómo Alvarado, con la ayuda de los habitantes de Chinautla, logró finalmente poner fin al asedio a que tenía sometida la ciudad, cuando descubrió una cueva por medio de la cual pudo entrar y someter a los habitantes. No obstante, se dice que este hecho no sucedió en Mixco Viejo, sino en Chinautla Vieja, otra ciudad poqomam que se encuentra cerca.

Los chinautlecos se sometieron a los españoles cuando perdieron a 200 de sus mejores guerreros en una memorable batalla, que se cree tuvo lugar en Llano grande, cerca de Mixco Viejo. Una vez Alvarado doblegó a la ciudad, su soldadesca, bajo sus órdenes, procedió a quemar por completo la ciudad, para evitar que los habitantes dispersos pudiesen volver a ella en busca de refugio.

De hecho, la ciudad tenía solamente dos entradas. Una de ellas, es un pasaje tan estrecho, que no facilita el paso de dos personas una al lado de otra. Además, los paredones que hubiesen permitido el acceso, tenía unas gradas tan pequeñas, que para escalarlas era necesario hacerlo muy despacio, de manera que los intrusos eran fácilmente atacados desde arriba, ya sea dándoles la bienvenida con una lluvia de flechas, o con pesadas piedras para aplastarlos.

También se recuerda que en una ocasión, uno de los reyes de la ciudad recibió a una doncella enviada por un gobernante de otro reino kaqchikel, para que la desposara. Pero en vez de tomarla en matrimonio se la comió, con lo que desató la guerra entre ambos estados. Debido a que esta macabra historia es similar a otra que sucediera entre los aztecas, bien podría ser apócrifa, pero sirve para ilustrar cómo los españoles percibían a los nativos de esta ciudad.

Lehmann afirma que Mixco Viejo es una ciudad joven, pues data del siglo XIII (entre los años 900 al 1525 de nuestra era) y probablemente en sus mejores días albergó hasta unos 9 mil habitantes.

Los marcadores que se encuentran hoy son réplicas, pues los originales fueron trasladados al Museo de Antropología e Historia para evitar su deterioro.





Cómo llegar

Desde Guatemala, el recorrido para arribar a la ciudad toma alrededor de 90 minutos, saliendo por la calzada San Juan. Se puede tomar la carretera, asfaltada a San Raimundo para llegar a San Pedro Sacatepéquez (kilómetro 25). Se pasa luego por San Juan Sacatepéquez (kilómetro 31) y de allí se llega a Mixco Viejo. En el camino, se ven los ríos Pixcayá y Motagua; todos estos pueblos y los ríos, se pueden convertir en sí en destinos interesantes.

En autobús, se aborda una unidad en la Terminal de la zona 4 que viaje hasta Pachalún, Quiché, atravesando los municipios de San Pedro y San Juan Sacatepéquez. Al llegar al kilómetro 60, se desciende del bus y desde allí, se camina unos cuantos metros para llegar a la entrada del sitio arqueológico.

Este magnífico mapa en relieve permite obtener una visión a escala y de conjunto de todo el sitio arqueológico.

Redacción viajes