| Dame fuego, dice el diablo |
Cuando se acerca el fin de año, desde el siglo XVI, los chapines cubren la ciudad capital con humo y fe. Cada 7 de diciembre, a las 18:00 horas, se da comienzo a las fiestas navideñas con la llamada Quema del Diablo. Es una jornada de alegría y color, donde se encienden también cohetes y piñatas con forma de diablito.
En los días previos a esta festividad, los guatemaltecos limpian sus casas para ahuyentar al demonio y separan las pertenencias en desuso, que luego servirán de alimento para los fogarones, porque se dice que el diablo se esconde entre las cosas viejas y trae mala suerte.
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La tradición se lleva a cabo en vísperas del día de la Concepción de la Virgen, que se celebra el 8 del mismo mes. Según la creencia popular, las llamas simbolizan la luz de la santa y su victoria sobre el diablo. ³La religión dicta que no puede haber nacimiento sin concepción, y ésta no será limpia e inmaculada si no existe una purificación², justifica Ángel Arturo González, gerente de la Fundación Paiz para la Educación y la Cultura.
En 1990 se creó en el Barrio de la Concepción de La Antigua Guatemala, un comité para reconstruir el culto a la Virgen y organizar una hoguera comunitaria. ³Lo hemos llamado el diablo ecológico de Guatemala, porque desde que comenzamos esta actividad, la población antigüeña se junta para compartir el rito y así dejó de quemar basura², asegura González, presidente de la comisión organizadora de esta quema ritual.
Pero no se prende fuego a cualquier cosa. Artistas locales le dan forma a una figura de papel que llega a los dos metros de alto. Se trata de lograr que el diablo sea simpático y utilizan elementos como aretes o anteojos oscuros para decorarlo. Además, se realizan actividades de esparcimiento, como un festival gastronómico, juegos, conciertos y piñatas para los niños.
Paradójicamente, el lugar que se escoge para el acto está situado entre dos gasolineras. Pero según González, ³tenemos autorización de la Comisión Nacional del Medio Ambiente -CONAMA- y siempre están los bomberos para cualquier emergencia. Nuestro lema es tradición y conservación. El cual significa que es posible continuar con la tradición, sin dañar el medio ambiente², concluye. A pesar de que es una costumbre arraigada en el corazón de los habitantes, la Quema del Diablo puede tener consecuencias negativas para la ecología.
³En la actualidad, jugar a la tradición puede ser un verdadero peligro², afirma el licenciado Sergio Del Aguila Reyes, del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala, ³la concentración urbana se duplicó en los últimos 20 años y provocó el crecimiento desordenado de la ciudad², dice.
Pero el problema más grave se centra en el área de la salud: ³si bien es una época ventosa, el humo queda en la atmósfera por dos o tres días, y aumentan los índices de enfermedades en las vías respiratorias², advierte el funcionario.
Como alternativa para mantener viva la cultura popular, es un ejemplo el que brindan los pobladores del Barrio de la Concepción de La Antigua Guatemala. A un bajo costo es posible conservar la tradición, brindar un espectáculo de color, echar al demonio y cuidar la ecología.
Cerca de 3 mil personas asisten al Barrio de la Concepción para ³prenderle fuego² al diablo. Es un ritual que excede lo religioso para convertirse en una burla al mismísimo lucifer.
Por Carolina Pórfido |