| Los estudios arqueológicos indican que los centros de población más importantes se asentaron en la boca costa y Costa Grande, en los actuales espacios territoriales de la finca El Baúl, Pantaleón, Aguná y los Tarros, así como en el actual municipio de Santa Lucía Cotzumalguapa. Debido a la densidad de sus selvas, las poblaciones se extendían en forma dispersa desde Tapachula, México; hasta El Salvador. En las zonas bajas se ubicaban los centros ceremoniales y el gobierno, los cuales estaban rodeados de poblaciones en grupo. En la Democracia Aquí surgieron las primeras manifestaciones de una cultura monumental, propia de los antiguos habitantes del continente americano. Al principio de la historia colonial, a partir del siglo XVI, sus habitantes fueron catequizados por los franciscanos. Se encontraban asentados en Cotzumalguapa y Alotec. El primero de estos lugares estaba bajo la advocación de Santiago y, el segundo, bajo la protección de San Juan, quedando el resto de estas iglesias perdido en los bosques. Después de los misioneros llegaron los colonos a fundar estancias en tierras fértiles. Posteriormente llegó un período de crisis y se creyó que el añil era el causante de epidemias. Después se comprobó que el motivo de las muertes era el paludismo y otras enfermedades tropicales propias de las regiones añileras. Los indígenas no se adaptaban al clima del lugar y la población se concentró especialmente en Santa Lucía Cotzumalguapa, Siquinalá y Escuintla. Muchos de los primeros habitantes de estos municipios fueron negros y mulatos, como en La Gomera y Escuintla. Se encontraban estrechamente vinculados a los repartimientos, ya que por la fertilidad de sus tierras y la riqueza del lugar, sus haciendas fueron calificadas entre las mejores y por lo tanto, codiciadas por los españoles. Esta situación hizo indispensable el trabajo forzado de grandes contingentes humanos, especialmente de pueblos indígenas. A finales de la colonia, españoles peninsulares, criollos, indígenas y mestizos, se vieron afectados por las medidas represivas de la corona española, lo que trajo como consecuencia la independencia. En este lapso los medios de producción pasaron a manos de los criollos. A mediados del siglo XIX, se dieron modificaciones en el sistema económico. El 1 de enero de 1853 empezó a funcionar el puerto de San José, de gran importancia para la economía nacional en el Pacífico. Su función fue básica en el comercio internacional, especialmente en el movimiento cafetalero. Así se convierte en un fuerte receptor del turismo que viene a Guatemala por la costa sur. El movimiento comercial y turístico generó un desarrollo que lo convirtió en uno de los puntos geográficos más importantes de la época. En los años 80 del siglo XX, se abrieron a la economía nacional las instalaciones de Puerto Quetzal, en el Océano Pacífico, con la construcción portuaria más moderna de la época. Ecología y vida silvestre La ladera de la cadena volcánica es húmeda. Aquí, las nubes atrapadas se convierten en persistente lluvia. Hay poblaciones de micos, tigrillos y comadrejas en el piso y de infinidad de insectos en todo el ámbito. La increíble riqueza natural ha cedido espacio al cultivo de café y de cardamomo. Las zonas llanas, antes cubiertas de selvas tropicales, hoy poseen ecosistemas abiertos de sabana. Por condición natural, la sabana es húmeda, con árboles aislados de conacaste, ceiba y palo blanco. Entre su persistente fauna se encuentra el venado, que sobrevive como un milagro de la creación. | La orilla del mar se compone de arenas grises y residuos de las materias volcánicas del norte. Aquí está establecido el mundo de los litorales oceánicos, con sus mareas, cangrejos violinistas, pelícanos, gaviotas, avecillas playeras, robustas gramas de estolón y la refrescante brisa. |  | La geografía de la comarca En el extremo norte está la ladera de la cadena volcánica, por la que Escuintla sube hasta 3,763 y 2,522 metros de altitud en las cimas de los volcanes de Fuego y Pacaya. El límite septentrional del departamento está en ellas. Y más allá se despliega la extensa planicie de la costa, cuyo remate es la línea del mar. Por su exuberancia, riqueza y amplitud, se le conoció como Costa Grande. Escuintla es recorrida por muchas corrientes fluviales cuyo destino es el Océano Pacífico. Sobresalen los ríos: Nahualate, que separa a Escuintla de Suchitepéquez; Madre Vieja, Coyolate, Acomé, Achiguate, María Linda y varios afluentes de éstos, como los ríos del Mico y Naranjo. Atractivos naturales sol y agua, calor y color La cabecera del departamento, la ciudad de Escuintla, facilita las comunicaciones viales locales. Además, se encuentra relativamente cerca de la capital de la República. La carretera Interoceánica (CA-9) la cruza de sur a norte; la carretera del Pacífico (CA-2) la cruza de occidente a oriente. El tendido del ferrocarril tiene tres destinos: la ciudad capital, el puerto de San José y la frontera en Ciudad Tecún Umán. De ellas parten multitud de vías secundarias que permiten una movilización cómoda y rápida. El clima es cálido y húmedo. La temperatura media oscila alrededor de los 25 grados centígrados y la humedad es de aproximadamente 84 por ciento. No es de extrañar que la mayor parte de los atractivos naturales del departamento giren alrededor del sol y del agua. La mayoría de destinos turísticos son playas marinas y balnearios. Costumbres y celebraciones En el aspecto artesanal, como los trabajos en madera, metales, cestería, cuero y cerámica, han surgido nuevas expresiones creativas, tal es el caso de los bordados de Santa Lucía Cotzumalguapa. Los bordadores son un grupo de artistas que han forjado una escuela bajo el impulso del artista Ramiro Gálvez, y que contribuyen a preservar una de las artes de gran relevancia como el bordado en hilos de oro y plata. Un aspecto relevante en Escuintla son sus ferias patronales, ya que en ellas se realiza todo tipo actividades y eventos de distinta naturaleza; juegos florales, certámenes literarios, bailes sociales y eventos deportivos. Las actividades religiosas son el centro de toda la celebración, en ellas se realizan procesiones pintorescas. En este contexto sobresale la presencia de grupos de danzas, especialmente en Siquinalá, puerto de San José, La Gomera y Palín, destacándose los bailes de Moros, La Conquista, Rey Azarías, el Rey David, Don Fernando y Napoleón. Debe tenerse presente que Escuintla, durante toda la colonia y el período independiente, ha sido un centro ganadero de primer orden y sus haciendas han sido famosas por su calidad. Así es que en cualquier fiesta patronal se destacan las ferias ganaderas, los jaripeos, carreras de cintas, peleas de gallos y en algunas ocasiones una actividad que ya no es muy usual como son las corridas de toros. También vale la pena observar las celebraciones de aldeas, reuniones familiares en comunidades más pequeñas, o bien el ambiente pintoresco de actividades comunitarias en poblaciones que aún guardan mucho su autenticidad como en algunas aldeas de San Vicente Pacaya, donde el mestizo auténtico descendiente de español e indígena, expresa los elementos más auténticos de su cultura. Así es Escuintla, Ciudad de las Palmeras. |