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Centro ecoturístico Cueva de las Minas

Ubicado en un valle, puede apreciarse desde lo alto todo su verdor.

Situado en el kilómetro 222.5, carretera a Honduras y a pocos minutos de la Basílica de Esquipulas, este centro recreativo ofrece varios atractivos que vale la pena conocer.

Posee una pequeña laguna, alimentada por la corriente de un riachuelo en donde nadan patos y gansos mientras algunos recorren el lugar junto con los visitantes.

La pesca es permitida bajo control, ofreciendo un lugar tranquilo a los apasionados por esta actividad. La cantidad se limita para proteger a la población de peces.

Los simpáticos habitantes de la isla aprecian a los visitantes.
Una isla en la laguna

En el centro de la laguna hay una pequeña isla, la cual es hogar de pequeños monos quienes observan intrigados a los curiosos que los miran desde la orilla.

Para los aventureros, la laguna puede cruzarse pasando a una buena velocidad por encima con un mini-canopi, llamado comúnmente “garrucha”.

Aquí podrá disfrutar de variedad de comidas, pues cuentan con un restaurante. Debido al escenario natural que se aprecia, la mayoría de visitantes prefiere almorzar en las mesas repartidas por el lugar.

El zoológico está poblado por especies nativas del lugar.
Un zoológico con huéspedes muy singulares

Rápidamente, la atención de quienes visitan el parque suele ser capturada por los exóticos animales que ahí se exhiben. No es un zoológico que pueda pasarse por alto, pues se caracteriza por sus ejemplares rara vez vistos, como el búfalo de agua, la gallina china con plumas hasta en sus patas; pizotes, mapaches, tucanes, pavorreales, patos, guacamayas, tortugas, monos, avestruces y hasta cocodrilos.

Uno de los inquilinos sobresale. Un pequeño tucán se hace notar por su interés en las personas, acercándose con frecuencia sin mostrar ningún signo de temor al ser fotografiado de cerca. Es recomendable hacerlo sin flash para no asustarlo.

Asimismo, encontrará una granja que facilita el contacto de los niños con mansos y simpáticos animales.





El relajante sonido del agua acompaña a quienes almuerzan en la cercanía.
Río Los Milagros

Este río recorre parte del parque y debe su nombre, precisamente, a que muchas personas afirman haberse curado de sus males al bañarse en estas aguas.

Su caudal pasa frente a la entrada de la Cueva de las Minas. La corriente es apacible y tiene un sonido relajante.













Una serie de pequeñas llamas de velas señalan el camino hacia el fondo.
Cueva de las Minas, la cueva con forma de cruz

Es con seguridad uno de los atractivos que más llama la atención y es visitada frecuentemente.

La particularidad de esta cueva es su perfecta forma de cruz.

Muchos visitantes que arriban a Esquipulas se sienten atraídos por este lugar, pensando que la entrada tiene forma de cruz. Sin embargo, es su interior el que tiene esta forma, en roca sólida.

Existen diferentes historias a su alrededor, pero la más común cuenta que para sufragar gastos y reunir gran parte de la plata que acompañaría al Cristo Negro de Esquipulas, un grupo de personas comenzó los trabajos de minería en el lugar y, luego de agotarse la veta del metal, comenzaron a buscarla hacia la derecha sin encontrar nada. Continuaron a la izquierda con la misma suerte y, por último, se dirigieron hacia el frente sin encontrar nada más que roca, dejando así la forma de una cruz.

Al fondo, silueta de Albertina avivando el fuego para sus rezos.

Al lugar llegan personas de diferentes etnias. Frecuentemente puede observarse a sacerdotes indígenas realizando rituales o rezos, como Teresa y Albertina, originarias de Chichicastenango. Ellas visitan la cueva dos veces al año para efectuar sus ceremonias, quemar velas y encender un fuego en el fondo de la cueva el cual llena de calor y de un agradable olor todo el ambiente.


Vista de la Basílica desde la parte más alta del Parque Cueva de las Minas.
La confusión que generó una leyenda

Se cuenta que fue en la cueva en donde se encontró la imagen del Cristo Negro de Esquipulas, como una aparición milagrosa. Pero en realidad ahí se develó la imagen trabajada por el escultor Quirio Cataño, quien había aceptado el contrato de su elaboración el 29 de agosto de 1594.

Cómo llegar al parque

Desde la ciudad capital debe dirigirse hacia el oriente tomando la carretera al Atlántico. Una vez en Esquipulas encontrará una bifurcación, por la izquierda se llega a la Basílica y centro de la ciudad y, a la derecha, se toma la carretera hacia Honduras.

A pocos metros verá la entrada señalizada y podrá ingresar pagando Q10 por adulto y Q5 por cada niño.

El parque se encuentra abierto de 7:00 a 17:00 horas, todos los días.

También es posible acampar en las áreas verdes con autorización de la administración.

Texto y fotos: Héctor Roldán



Este viaje se realizó gracias a la cortesía de Parque Chatún