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Cerrito Morola, el hogar de los nacimientos

El característico repicar de las campanas llama a los fieles a misa cada domingo.

El ascenso por un camino empedrado es la antesala de las estaciones del Vía Crucis que nos llevan a la iglesia-convento y, mientras se sube, la vista comienza a complacernos con el paisaje de la ciudad, la Basílica y las montañas de los alrededores.

El templo, Convento Belén, tiene su origen en 1974 cuando dos hermanos, sacerdotes franciscanos, Bernardino y Antonio Quiñónes, iniciaron su construcción y labor. Con gran visión lo conformaron como un conjunto: Vía Crucis, iglesia, convento y salón para múltiples usos. Es de hacer notar que la Madre Teresa de Calcuta lo visitó en 1979 en su paso por Guatemala.
















La mezcla de tradiciones ancestrales con ritos religiosos es común en las poblaciones indígenas.
El camino de la Cruz

Como una tradición religiosa, los fieles se acercan a cada una de las paradas y oran cumpliendo con el rito de la “Vía de la Cruz”. Junto a esto ha nacido una tradición que se atribuye expresamente a los lugareños: sacudirse con ramas para luego depositarlas dentro de la estación. También introducen pequeñas piedras por las rendijas.

Unos dicen es una forma de petición, otros de agradecimiento y, la mayoría, que realizan una especie de “liberación de males” con las ramas como herramienta.

Ignacio Hernández, sacristán y guardián del convento, narra que los lugareños han mantenido la tradición sin una explicación exacta del motivo y, por supuesto, sin haber sido instituida o promovida por la misma iglesia.









Pinturas de santos y escenas bíblicas rodean el altar.
Entre la fe y el arte

La apariencia externa del convento no refleja lo que se alberga bajo su techo. Su característico interior ha llamado la atención de lugareños y extranjeros, y salta a la vista un letrero oportuno donde se señala que es “casa de Dios”, pues muchos aficionados al arte han hecho su visita solamente para admirar las obras que ahí se encuentran.







Las pinturas capturan fácilmente la atención de los fieles.
Pinturas y oraciones

El Padre Bernardino, sacerdote que dirige el lugar, es el autor de las obras de arte, las cuales evocan el estilo bizantino.

La parte principal del templo, frente al altar, está rodeada de cuadros con santos y, en la entrada, a pocos metros de la pila bautismal, se encuentran escenas representativas de la vida de Jesucristo, entre las cuales resalta su bautismo y la conmovedora escena sepulcral.

Es en este espacio donde puede apreciarse el nacimiento más al alcance de los visitantes y una oración escrita en latín hecha por el cofundador del convento.

La ambientación y detalles reflejan el trabajo y empeño dedicado a crear estas minuciosas representaciones.
Hogar de nacimientos

Fundado y regido bajo las normas de vida de la orden franciscana, éste tiene la particularidad de un especial aprecio y cuidado hacia los nacimientos. Cuenta con cuatro sumamente detallados y característicos, así como varias remembranzas de dicha escena en todo el lugar.

Muchas personas son atraídas por el minucioso trabajo realizado en estas representaciones del nacimiento de Jesucristo. Y como si su originalidad y detalle no bastara, estas pequeñas “ciudades” adaptan creativamente vistas de Guatemala. Es de esta manera como ubica al nacimiento con el contexto del país, donde incluye también a indígenas con sus trajes tradicionales.

Asimismo, hace combinaciones con otras escenas bíblicas, donde participan diversos personajes religiosos predicando en las calles de los pueblecillos y aldeas representadas.

Es frecuente pensar que en Oriente predomina el clima caluroso, pero Esquipulas es frecuentemente fresco.
Con un paisaje privilegiado

Desde el convento puede apreciarse el centro de Esquipulas y sus alrededores, ofreciendo un bello espectáculo nocturno con las luces de la ciudad.


Lugar de reconciliación

Esquipulas es visitado por nacionales y extranjeros como especial sitio de acercamiento a Dios. En sus templos y alrededores se respira un ambiente de amabilidad y, en general, una atmósfera que facilita la peregrinación.

Cómo llegar al Cerro Morola

Si sale de la ciudad capital debe tomar la carretera al Atlántico hasta alcanzar Esquipulas. Al ingresar debe dirigirse rumbo a la antigua parroquia, la cual se encuentra precisamente al final de la calle que desemboca en el atrio de la Basílica, siendo ésta de vía saliente donde podrá usar cualquier paralela.

En la antigua parroquia puede consultar con los lugareños dónde tomar el camino empedrado que lleva hacia el pie del cerro y continúa hacia la iglesia-convento, adonde llega en cuestión de dos minutos.

Fotos y texto: Héctor Roldán




Este viaje se realizó gracias a la cortesía de Parque Chatún