| El reino de los minerales Por: Luis Villar Anleu Su elevación media se sitúa entre 900 y 1,500 metros sobre el nivel del mar. Algunos puntos representan elevaciones extremas, como la cima del cerro Montecristo de aproximadamente 2,524 metros, la del volcán Quezaltepeque de casi 1,904 y la del volcán Ipala de 1,650. Por sus campos corren los ríos San José, Shutaque y Jocotán, que dan origen al río Grande de Zacapa. Son también conocidos el Jupilingo, el Del Playón, Mapá, Olopa, San Sebastián y en la frontera Frío y Anguiatú. Una geología sorprendente Una de las condiciones geológicas de Guatemala, recientemente comprendida, es su antigüedad. Quizá sea de unos 370 millones de años. En concordancia con esto, Chiquimula se forjó con espectacularidad. Dentro de las características más preeminentes está su conformación geológica. La cordillera en donde se sitúa es uno de los núcleos más representativos del colosal vulcanismo del período Terciario. La poderosa actividad volcánica de los tiempos pasados se produjo sobre aquel terreno infinitamente más antiguo. Entre la formación del zócalo de 370 millones de años y el recubrimiento volcánico ulterior, hubo un lapso en el que, sobre tierra firme se desarrollaban los bosques de pinos y plantas con flores primitivas. En ese tiempo la Tierra era habitada por reptiles gigantes, aves con dientes y mamíferos primitivos y pequeños. Era el período Cretácico. El pasado geológico le ha dado a Chiquimula una diversidad mineralógica verdaderamente rica. Depósitos de hierro, plomo, vestigios de oro y plata, son algunos de ellos. Un sector que alude a esta riqueza es el de las montañas de Concepción las Minas. La naturaleza entre sierras y mesetas volcánicas Del antiguo período Terciario, época de colosal actividad volcánica, datan la mayoría de los materiales superficiales de Chiquimula. Hoy, es una zona caracterizada por cerros que muestran los efectos de una intensa erosión, que alterna con mesetas y valles fluviales agrestes e imponentes. Las fallas geológicas contribuyen a formar el escenario fuerte que caracteriza al departamento. Algunas, como la de Jocotán, controlan valles alargados, rectilíneos, surcados por ríos y cubiertos del agobiante Chaparral Espinoso. Otras han provocado colosales hundimientos, que han contribuido a modelar el relieve. Chiquimula posee gran cantidad de atractivos, pero los siete de mayor tradición son los siguientes: Volcán y laguna de Ipala. El volcán de Ipala es muy peculiar, posee un cuerpo de agua en el cráter. La laguna, de casi 59 hectáreas y contorno circular, se sitúa a poco menos de 1,500 metros de altitud. El ambiente es fresco y apto para merendar, pasear, fotografiar y observar aves. El ascenso es fácil, cómodo y seguro. Volcán Quezaltepeque. A unos 10 kilómetros al oriente del pueblo de Quezaltepeque, pasadita la montaña La Brea, se encuentra el volcán del mismo nombre. Aunque ahí le llaman Cerro de Chiramay y alcanza los 2,000 metros de altitud. Su ascenso se ve recompensado por una cima que permite gozar de un bello paisaje. Es un viaje gratificante para los amantes del montañismo, y una experiencia única para los andinistas aficionados que gustan de las excursiones placenteras. Poza de la Pila. En Chiquimula hay ríos que forman pozas o playones aptos para tomar relajantes baños. El balneario Poza de la Pila está en el pueblo de Ipala. Se forma con una de las tantas cabeceras del río San José, que según los lugareños nace a partir de los acuosos del volcán de Ipala. Río Jocotán, balneario. Tan anónimo como la Poza de La Pila, el balneario del pueblo de Jocotán, a orillas del río Grande de Jocotán, es otro centro recreativo. El estrecho valle de este río se engalana con el chaparral espinoso. La carretera que lo recorre conduce hasta el afamado sitio de Copán, en Honduras. En este balneario hay mesas debajo de frondosos árboles, en donde se puede tomar un refresco o un respiro, que animan a cualquiera. La Piedra de los Compadres. ¡La imaginación del hombre!... Resulta que la intemperie logró modelar dos grandes trozos de roca. Se localiza en donde la Ruta Histórica del Peregrino deja las montañas para aventurarse por el delicioso valle de Esquipulas. Según una leyenda de los antiguos romeristas, el Señor castigó a una pareja de compadres que sucumbió al pecado y transformados en piedras yacen una encima de la otra. Hasta hoy se habla de la inmoralidad de su acción. | Cerro de Montecristo. Este es el punto en donde se unen las fronteras de Honduras, El Salvador y Guatemala. Alrededor de él, se ha establecido la Reserva de la Biosfera La Fraternidad. En la cumbre se desarrolla un bosque nublado, húmedo, fresco y abundante en vida silvestre. Este bosque es el corazón de la reserva y destino insustituible para quienes gustan del montañismo, las caminatas y la naturaleza o la educación ambiental. |  | Ruta Histórica del Peregrino. Anteriormente, de Quezaltepeque a Esquipulas, se cruzaba una serranía densamente arbolada, llena de zanjas y hoyos profundos. Ahora la arboleda de pinos y nances es escasa, las zanjas y los hoyos son más prominentes. Aún así, la magnífica ruta espera a nuevos viajeros para envolverlos con sus encantos... igual que a los compadres petrificados que yacen al pie de la ruta. |