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Chimaltenango

   

Situado a pocos kilómetros de la ciudad capital, Chimaltenango es un departamento lleno de colorido y tradición. Ese colorido ha sido impregnado no sólo por los pintores de Comalapa, sino por los acontecimientos históricos que lo han convertido en un lugar importante en la historia de Guatemala.

Izquierda: Día de plaza en Comalapa.

 

Los sitios arqueológicos de Mixco Viejo e Iximché, tienen como lugar que los albergue a Chimaltenango, los cuales al ser visitados nos relatan, gracias a su contrucción y a los vestigios que aún se pueden encontrar, los hechos allí vividos, como por ejemplo, nombrar la primera capital del reino de Guatemala, fundada en Iximché, (Tecpán), el 25 de julio de 1524.

Sus famosas “rosquitas”, que son aquellos panes de color anaranjado que suelen verse en las ferias, son, en su mayoría, procedente de este lugar, las cuales forman parte de los recuerdos que suelen adquirirse al visitarlo.

Dentro de sus tradiciones no se pueden dejar de mencionar las visitas hechas por locales y visitantes a San Simón, en San Andrés Itzapa, quien según los creyentes concede peticiones relacionadas a salud, dinero y amor a cambio de recibir ofrendas.

Datos generales
Nombre del departamento:   Chimaltenango.
Cabecera departamental:   Chimaltenango
Población:   416,189 habitantes aproximadamente.
Municipios:   Chimaltenango, San José Poaquil, San Martín Jilotepeque, Comalapa, Santa Apolonia, Tecpán Guatemala, Patzún, Pochuta, Patzicía, Santa Cruz Balanyá, Acatenango, Yepocapa, San Andrés Itzapa, Parramos, Zaragoza y El Tejar.
Clima:   De templado a frío.
Idioma:   Kaqchikel y español.
Altitud:   1,800.17 metros sobre el nivel del mar.
Límites territoriales:   Limita al norte con los departamentos de El Quiché y Baja Verapaz; al este con Guatemala y Sacatepéquez; al sur con Escuintla y Suchitepéquez, y al oeste con Sololá.
Extensión territorial:   1979 kilómetros cuadrados.
Fiesta titular:   Corpus Christi en Patzún (fecha movible) y 26 de julio fiesta de Santa Ana.
Fundación:   1839.
Temperatura:   Máxima 24.8 centígrados y mínima 12.6 centígrados.
 

Por: Isabel Rodas

La historia de Chimaltenango o B'oko', se relaciona con el centro de poder kaqchikel y posteriormente con el desarrollo del valle de la ciudad española. Mientras estas tierras fueron del dominio de los mayas, la población tenía una relación periférica a Iximché.

A finales del siglo XVII, Francisco Vásquez escribió que el rey Ahpotzotzil dirigía aquel reino y aunque no era del tamaño del reino k'iche', tenía varios poblados. Este rey fundó otro centro para su hermano Ahpoxahil en Tecpán Atitlán, lugar identificado como Kahay, situado entre Patzún y Patzicía.

La reducción a pueblos coloniales

Comalapa, San Andrés Itzapa, Parramos, Patzicía, Patzún, Acatenango, San Antonio Nejapa, Tecpán, Santa Apolonia, San Martín Jilotepeque, Balanyá y Poaquil, fueron algunos lugares a los que la corona española dotó de tierras comunales para obtener el pago de tributos. El empadronamiento se convirtió en el mecanismo indispensable para el cobro de los impuestos y la organización de las encomiendas de los españoles.

A pesar de las fundaciones, los movimientos de población no cesaron y persistieron los conflictos territoriales entre linajes, producto de constantes traslados. Un ejemplo de ello fue el del siglo XVII por los Xpansay, linaje heredero de las familias prestigiosas de Iximché contra los Sanón de Patzicía.

Para identificar sus tierras, las familias usaron advocaciones como la Virgen de Concepción, Santiago, Santa Ana o San Andrés. Esta asociación de tierras, familia y creencias dotó de sustento económico y organizativo a las cofradías que se encargaban de las fiestas patronales.

A finales del siglo XVI, otras familias españolas de los conquistadores se establecieron en sus estancias de ganado en los alrededores de aquellos pueblos. Su ruralización y empobrecimiento los incorporó a la vida de las comunidades indígenas, a pesar que la corona prohibió que se acercaran a ellas. De esa presencia tan sólo se fundó Zaragoza, en 1767, como villa de españoles.

Los efectos del establecimiento de la República

Con la Independencia, el régimen republicano estableció su relación con los municipios y sus alcaldías. Aunque las nuevas jurisdicciones abarcaron el mismo territorio que los pueblos coloniales, sus contornos se modificaron al antojo de los presidentes del siglo XIX.

Los ladinos, algunos herederos de los hacendados españoles, permanecieron en los pueblos ilegalmente, pero el régimen republicano los admitió y les dio autoridad para gobernar lo que era menester de los kaqchikeles. Esto fomentó diferencias entre las poblaciones indígenas y ladinas: autoridades paralelas (dos alcaldías simultáneas), hermandades y cofradías diferenciadas, así como condiciones inherentes a la política y la economía nacional del siglo XIX.

Historia reciente

La proximidad de estos municipios a la capital y la imposibilidad de profesionalizarse en lo local, hizo que las familias con capacidad económica enviaran a sus hijos a la ciudad para que prosiguieran sus estudios.

Hacia 1940, las familias de élite ladina que tenían el control de la municipalidad y eran propietarias de buenas porciones de tierras, abandonaron las cabeceras municipales. Con el terremoto de 1976, se notó el inicio de la reocupación de las alcaldías por parte de la población kaqchikel. Paulatinamente los ladinos vendieron las tierras, y a partir de 1970 esos sitios los compraron los kaqchikeles.

Sin embargo, la misma necesidad que movilizó a los ladinos, hizo que en aquellos tiempos sucediera algo similar: los hijos de los mayas abandonaran sus pueblos. Algunos se desplazan hacia los Estados Unidos, pensando en no retornar, otros abren vías comerciales para la importación de vehículos o para vender sus hortalizas en los países centroamericanos. Y no es para menos, ya que el auge de las hortalizas para la exportación se constituyó en una actividad importante. Aunque la venta se canaliza por las bodegas de San Lucas y Chimaltenango, algunos campesinos hicieron de la producción de la arveja china, el brócoli y la mora, una de las principales fuentes de ingreso.

 
 

El centro de la cordillera volcánica

La cordillera volcánica es una cadena de montañas y conos que atraviesa el sur de Guatemala. Se extiende paralela al Océano Pacífico, desde la frontera con México hasta su límite oriental. El extremo occidental es más alto y quebrado que el de oriente. En ambos, los picos volcánicos son uno de los elementos más comunes del paisaje.

En medio de esa cadena hay un territorio muy singular: Chimaltenango, poseedor de un relieve caracterizado por mesetas dilatadas, fértiles, frescas y fragantes.

Tres planos topográficos

Debido a que ocupa terrenos de la divisoria continental de aguas, este departamento posee una ladera hacia el Océano Atlántico y otra hacia el Océano Pacífico. En medio se encuentra la zona que atañe al parteaguas, y es la que forma las mesetas.

Como en muchos otros puntos de la extensa ladera meridional de la cordillera volcánica, la sección chimalteca presenta un poderoso frente de contención para los vientos cargados de humedad que vienen del sur. En el otro extremo, el límite es el río Grande o Motagua. Ahí se alcanzan alturas cercanas a los 600 metros.

Esta ladera recibe oleadas de vientos cálidos y secos, gobernados por el sistema árido del valle del Río Motagua. Entre ambos declives está la fresca región de la divisoria de aguas, consta de dilatadas mesetas que, por hallarse cortadas por la carretera principal del departamento, CA-1, son las que a primera vista señalan el plano topográfico fundamental.

A partir de este altiplano se distribuyen los distintos ríos. Hacia el norte los que descargan en el Río Grande, hacia el sur lo hacen directamente al Océano Pacífico.

Lugares por conocer

El Tejar. Camino a occidente, probablemente el primer lugar para detenerse es El Tejar, un lugar en el que la vista llega a percibir la existencia de esos hornos que parecen casas y conocer la fabricación de ladrillos y tejas de barro.

Chimaltenango.

El siguiente poblado es la cabecera departamental, ubicada a 56 kilómetros de la ciudad capital. En su plaza central se conserva una de las pocas fuentes del período colonial.

En los días de feria patronal, las actividades comienzan desde una semana antes y todavía se observan las muestras de fe colectiva.

Itzapa y Patzicía. Especial mención merecen las fiestas de cofradía de San Andrés Itzapa y de Patzicía, en las que desde una semana antes de la celebración patronal, se inicia la “armada de la pluma”.

El festejo involucra a los mayordomos y texeles (cofradía femenina). El anda en donde los Santos Patronos recorrerán las calles del pueblo se adorna con plumas, espejos, piezas de tela de colores y pequeñas imágenes de madera. El ritual comienza desde el baile de los baúles que contienen los ornamentos, hasta la visita desde la casa de la cofradía a la iglesia parroquial. En San Andrés Itzapa un motivo de peregrinación es Maximón, a quien los visitantes rinden culto y hacen consultas de todo tipo.

Los Aposentos. El paso hacia el municipio de San Andrés Itzapa, obliga a detenerse en el estanque de los Aposentos, lugar visitado por los chimaltecos, capitalinos y habitantes de los municipios cercanos.

Parramos. Muy cercano al tradicional paseo anterior se encuentra Parramos, cuyos pobladores montan las danzas del Venado y del Torito, en ocasión del Día de los Inocentes.

Patzún. Destaca la celebración del Corpus Christi en Patzún. El marco lo proporciona el templo colonial de la iglesia católica, que en su interior guarda un valioso legado del arte escultórico guatemalteco del siglo XVIII.

Iximché-Tecpán. A inmediaciones de Tecpán se localiza el sitio arqueológico de Iximché. La exploración arqueológica ha sacado a la luz edificios y plazas, y las piezas allí encontradas han sido reunidas en el pequeño museo del sitio.

El templo colonial de este municipio es un edificio de estilo barroco antigüeño y conserva varios retablos de la época. A la salida de Tecpán se encuentran lugares para comer, desde los ya tradicionales hasta nuevos hoteles que se han instalado a lo largo de la carretera.

Santa Apolonia. Este municipio es conocido por un restaurante que sirve buenos desayunos: El Pedregal, y ésta es la excusa que invita a pasar al pueblo para conocerlo. Además, es un importante centro de producción cerámica de tradición prehispánica elaborada sin torno.
Comalapa. La pintura tradicional en los últimos años ha mostrado un intenso desarrollo de temáticas, imágenes y recursos manejados por grupos de mujeres kaqchikeles. También se encuentran los fabricantes de aretes tradicionales de plata.

Zaragoza. El itinerario hacia Comalapa permite una primera parada en Zaragoza, en los que la observación del campo y su producción agrícola se constituye en uno de los paisajes típicos de la región. A mitad de camino hacia Comalapa, no estaría demás una parada en la aldea Rincón Grande, para apreciar el trabajo de una comunidad que desarrolló una tecnología agrícola para la exportación de fresas.

La bocacosta. Hacia el sur se encuentran los municipios de la bocacosta: Pochuta, Acatenango y Yepocapa. El volcán de Acatenango hace de este lugar un sitio para practicar andinismo, y los ríos que la cruzan hacen un lugar ideal para largas caminatas, siguiendo las veredas y antiguos caminos que comunicaban el altiplano central con la ciudad de Antigua y con la Costa Sur. En toda su extensión hay una serie de fincas cafetaleras que nos trasladarán a la dinámica económica del siglo XIX.

Destinos de tradición

En la mayoría de casos es imposible separar, un destino turístico cultural de uno natural. En consecuencia, vale la pena recordar dos sitios de gran valor: Iximché y Mixco Viejo.

El marco natural en el cual se encuentran los provee parcialmente del contexto histórico en el que se desenvolvieron. Pinares, encinares, correteos de ardillas y olores de zorrillos, son tan propios de Iximché como el viento helado y la neblina. Por su lado, Mixco Viejo es semidesértico pero estratégicamente situado a la par del Río Grande.

En Chimaltenango hay tres destinos naturales básicos:

Los Aposentos. Balneario situado a 4 kilómetros de la ciudad de Chimaltenango, la misma distancia que lo separa de Parramos, sobre la Ruta Nacional 14. Fue declarado Parque Nacional en 1955. Posee varias vertientes de aguas frías y termales, algunas son medicinales.
Es el origen del río Guacalate. Está provisto de ranchos, bancas, restaurantes, baños, botes para remar. Todo en un ambiente boscoso agradable.

San Rafael Pixcayá, Reserva de uso múltiple. Situada en la misma zona que el sitio arqueológico Mixco Viejo. Junto al cauce del Río Pixcayá. Se le calculan 3,076 hectáreas de superficie, con bosques y cabeceras de ríos en un terreno de topografía muy quebrada. Buen número de hectáreas se han cultivado con maíz y frijol.

Volcán Acatenango. El tercer volcán más alto de Guatemala, que está unido al Volcán de Fuego. Preferido de muchos andinistas por su accesibilidad y su cercanía a la ciudad de Guatemala, a La Antigua Guatemala y al municipio de Acatenango.

Aquí se pueden conocer las praderas subalpinas, los ecosistemas elevados, fríos, cortados por ráfagas de vientos cargados de niebla. Su ascensión es un reto para cualquier montañista.

 

• Guía de infraestructura de este departamento