El punto de partida es el Proyecto Ecológico Quetzal (PEQ). Después de obtener un par de botas de hule y la información necesaria, nos dirigimos en un pequeño bus de turismo hacia Carchá y luego hacia la comunidad de San Lucas.
Ya han pasado dos horas desde que salimos del PEQ y ahora colocamos en nuestras mochilas sólo lo necesario para llevar a Chicacnab. Nos esperan dos horas y media más de camino cuesta arriba, y entre menos peso menor será la fatiga para el ascenso.
Manuel nos aguarda con otras personas de la comunidad, que amablemente comparten nuestra carga, así empezamos a caminar tratando de olvidar el reloj y de apreciar el paisaje, que desde el inicio es generoso.
Descansamos un momento, la falta de costumbre de caminar largos trechos nos hace preguntar a cada momento ¿cuánto falta?
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| Las personas que viven en Chicacnab nos esperaban con una sonrisa. |
Por fin Macario, un varón q'eqchi', dice que es un trecho lo restante y con ánimo seguimos, cuesta abajo, en donde la nubosidad del bosque empieza a observarse. Momentos después estamos frente a una montaña, en cuya cima hay una casita de madera, de la cual sale una bocanada de humo.
Al llegar, la familia de Macario nos espera con un pocillo de café caliente y azucarado que nos devuelve las fuerzas. Al poco tiempo, nos invitan a la mesa a compartir con ellos una exquisita torta de huevo acompañada de chirmol y tortillas calientes recién salidas del comal. El calor del fuego nos sienta bien y la tenue luz de las velas da una sensación cálida y nostálgica a la velada.
La noche transcurre lentamente, quizá porque el cansancio domina más que el sueño, o bien porque el frío se cuela por entre las rendijas. Mientras trato de dormir, no dejo de pensar en la maravillosa experiencia que vivo, compartiendo con una familia q'eqchi' en lo alto de la montaña.
ImportanteLa comunidad de Chicacnab se ha organizado para acoger en sus hogares a turistas interesados en tener un contacto directo con la naturaleza. De hecho, esta sierra tiene la mayor densidad de quetzales en Guatemala. Quien visita Chicacnab puede caminar por el bosque, observar éstas y otras aves, orquídeas, bromelias, monos aulladores y coches de monte. También ver cómo se realizan los cultivos y se trabaja en la elaboración de tejidos, canastos y velas de arrayán. Para poder vivir esta experiencia deben comunicarse con el Proyecto Ecológico Quetzal, al teléfono 952-1047 o el correo electrónico bidaspeq@guate.net
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| Los tejidos constituyen una fuente de ingreso para las mujeres. | Al día siguienteSon las cinco de la mañana, el sol apenas sale y ya vamos a subir a un cerro en busca del quetzal. Esperamos más de una hora cerca de un árbol, que parece ser nido del ave. El tiempo transcurre, sólo el clin, clin de un guardabarrancas y el kikirikí de un gallo en la lejanía rompen el silencio. Empezamos a desmoralizarnos y a pensar que vamos a regresar sin verlo, pero nuestra ave símbolo no nos decepcionó, fue la hembra la que voló velozmente hacia otro árbol y permitió ver sus plumas de un verde azulado espléndido.
Un poco después regresamos a la casa de Macario, desayunamos unos frijoles, algo picantes, con tortillas negras. Luego caminamos a la escuela que la comunidad hizo con sus propios recursos, ya que el Ministerio de Educación no se acordó de ellos.
El camino es largo, pero la comunidad nos espera y nuestra visita se convierte en una fiesta, en la que juntos compartimos música, sonrisas y el arte que brota de las manos de las mujeres para quedarse en sus tejidos.
La emoción se apodera de nosotros y las lágrimas se me escapan al ver esos rostros de niños alegres, amistosos y sinceros. No podía haber mejor conexión entre nosotros, ellos disfrutaban de las cámaras, yo disfrutaba de la música, los mayores se esmeraban por mostrar su trabajo, a fin de promover un proyecto que se ha convertido en su sustento, en una forma de trabajo armoniosa, con la naturaleza y con las personas que los visitan.
Después del almuerzo iniciamos el camino de regreso. Las manos de los pequeños se agitan despidiéndose de nosotros y el paisaje de Chicacnab empieza a perderse tras las montañas, a medida que avanzamos.
Este viaje se realizó gracias a: INGUAT.
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